Indonesia Días 13 y 14: Nos vamos al sur de Bali.

Segundo día que amanecíamos en las Nusas, concretamente en Nusa Lembongan. Antes de coger el barco de vuelta a Bali, teníamos una visita pendiente, conocer el templo del Budha sumergido. Posteriormente, nos trasladaríamos al sur de Bali, ya que todavía no lo habíamos visitado, donde pasaríamos dos días antes de coger un nuevo vuelo con destino a Labuan Bajo, en la isla de Flores ¿nos seguís en esta aventura?

Nos levantamos a las 7h, habíamos quedado a las 07:30h en el mismo embarcadero que ayer con Kinara para que nos llevaran a conocer el Budha sumergido. Nos aconsejó que fuésemos a primera hora de la mañana (a las 07:30h), ya que es cuando el mar está más tranquilo y todavía no han llegado las manadas de japones. Así que nos pusimos los bañadores, nos subimos a la moto y nos fuimos para allá. Este lugar lo conocimos meses atrás mientras organizábamos el viaje, ya que una buena amiga nuestra, Vero de sinohasviajado nos lo recomendó.

Se trata de un lugar todavía poco conocido por los visitantes de la zona, localizado al norte del canal que separa Nusa Lembongan de Nusa Ceningan. Es un lugar tan intrigante y único, que sabíamos que no nos podíamos ir de allí sin conocerlo en persona. Si escogéis un tour organizado en grupo, os saldrá mucho más cara la visita que como lo hicimos nosotros (en tour organizado son 1.330.000 rupias por persona – 80€; y alquilando un bote privado para nosotros solos desde Ceningan fueron 400.000 rupias los dos – 24€).

Budha sumergido

El mismo hombrecillo que ayer nos llevó a Nusa Penida nos estaba esperando en el “embarcadero” por llamarlo de alguna forma jejeje para hacernos de guía. En apenas 5 minutos nos dijo “hemos llegado” y con el movimiento del mar pudimos atisbar una serie de estupas en el fondo. Nos pusimos patos y caretas y el primero en lanzarse al agua fue John, y, aunque pareciese que el mar estaba tranquilo, una fuerte corriente lo llevo en un momento bastante lejos (me acojoné). Enseguida el barquero le lanzó una cuerda para que se agarrase, ya que por mucho que nadara le costaba avanzar. Yo preocupadísima y aquel con una cara de alucine que no os podéis ni imaginar.

John, como buen nadador, enseguida supo controlar las corrientes y sumergirse a pulmón hasta llegar al gran budha de 2,5 metros que se encontraba sumergido. Yo en cambio, como buena cagueta, me conformé viéndolo desde arriba bien agarrada a mi cuerda para que la corriente no me llevase mar adentro. Estuvimos allí una media hora, alucinando con lo que había allí abajo, la verdad que era algo totalmente nuevo para nosotros y nos impactó muchísimo.

John controlando la situación

Al volver al embarcadero, dejamos la moto de Kinara que nos había acompañado durante estos días y había hecho posibles nuestras aventuras por la isla. Así que tuvimos que volver a pie hasta nuestro hotel en Nusa Lembongan, un buen paseito mañanero de 3km jejeje Al llegar, nos dimos una ducha para quitarnos el salitre y el sudor, recogimos las mochilas y salimos a desayunar, ya que lo teníamos incluido en el precio de la habitación. Nos metimos un buen y delicioso Nasi Goreng entre pecho y espalda que tras tanta actividad nos supo a gloria 😛

La noche anterior, le pedimos a los dueños de nuestro hotel que nos dijesen a que hora salían los ferrys públicos de Lembongan a Sanur, y decidimos coger el de las 13h. De esta manera, desayunamos tranquilamente, nos relajamos un rato en la piscina, y sobre las 12:30h los chicos del hotel nos llevaron al puerto de Mushroom Beach. Aquí nos timaron de lo lindo, ya que el mismo chico que nos acompañó, se ofreció a sacarnos los tickets y nos dijo que eran 350.000 rupias (21€ los dos).

A nosotros nos sorprendió que nos saliese más caro que cuando vinimos, y una vez que se fue y nos acercamos a la taquilla a ver los precios, ponía que eran 125.000 rupias por persona, así que se había llevado 100.000 rupias de comisión... en un principio nos dio mucha rabia de nosotros mismos, de haber confiado en él en vez de haber desconfiado y sacado nosotros los tickets, así que ya sabéis… esta es una sensación constante que tuvimos en el viaje, nos intentaban timar a cada paso.

Recepción del Villa Hari Indah

El barco salió puntual, y a las 13:30h llegábamos al puerto de Sanur, nos estaba esperando el conductor que nos trajo desde Ubud, ya que habíamos contactado con él vía whatsapp la noche anterior para que nos viniera a recoger y nos llevase hasta nuestro hotel, justo al lado de Dreamland Beach, al sur de Bali. Tardamos más o menos una hora en llegar, y el trayecto nos costó 300.000 rupias (18€). 

Hicimos el check-in en el hotel Villa Hari Indah, uno de nuestros favoritos del viaje, y el dueño nos comunicó que nos hacían un “up grade” y nos dejaban para nosotros la suite, una auténtica pasada. En el post de hoteles os contamos más sobre este lugar y en el vídeo final de ese post lo podréis ver con más detalle. Dejamos las cosas y salimos en la búsqueda de una moto para hoy y mañana, ya que queríamos explorar el sur de la isla a nuestro aire.

Tras una buena caminata bajo un sol de justicia, nos volvimos al hotel sin moto, ya que en todos los sitios las tenían agotadas (en el sur de bali fue el primer lugar en el que nos pidieron documentación y el carnet de conducir internacional para poder alquilarla), pero finalmente, un poco desesperados, le preguntamos al dueño de dónde estábamos alojados y nos consiguió una a través de un contacto hasta mañana a las 21h por 90.000 rupias (5,40€). Ufff menos mal…

Comiendo en el Bukit Café

Con la moto ya en nuestro poder, nos fuimos directos hacia el Bukit Café, un lugar muy moderno para ir a comer, muy bien ambientado y donde todo estaba delicioso 😛 Nada mas llegar, nos pedimos unos smoothies fresquitos de “Dragon fruit” y dos bowls de açai, muesli y fruta fresca ¡Delicious! Como se nos había hecho tarde, entre volver de las Nusas, llegar al hotel, conseguir la moto y comer, decidimos tomarnos lo que quedaba de día de relax. Así que nos llevamos dos trozos gigantes de cheescake de oreo y cheescake de arándanos del Bukit Café, y nos fuimos en busca del atardecer perfecto.

Nos subimos a la moto y nos fuimos directos a Dreamland Beach, estaba a unos 10km y tardamos unos 20 minutos en llegar. En esta zona de la isla, notábamos en el ambiente un rollito muy surfero, con un turismo muy diferente al del norte. Nos sentamos en un trocito de arena y nos dedicamos a ver el atardecer… fue un atardecer precioso, allí los dos juntos, a tantos kilómetros de nuestro hogar, de nuestra familia y amigos… esta gran luna de miel estaba pasando demasiado rápido y era demasiado bonita ¿alguien podía parar el tiempo por favor?

Nos comimos nuestros trozos de tarta ante semejante espectáculo, y antes de que oscureciera del todo, nos fuimos para el hotel. Al llegar a nuestra suite, nos dimos un baño relajante en semejante bañera y nos fuimos a dormir, mañana nos tocaba un día de ruta muy guay 😛

Atardecer en Dreamland Beach

Hoy no hacía falta levantarnos tan temprano, así que con mucho gusto pusimos el despertador a las 8h, creo que nunca nos habíamos levantado tan tarde en todo el viaje. Nos vestimos y salimos a desayunar, sin pensar que nos íbamos a encontrar con el mejor desayuno del viaje. No os lo habíamos contado antes, pero el dueño de este alojamiento es francés, y nos preparo una especie de buffet casero con: creppes, pan de avena, de centeno, mantequilla, mermeladas, nutella, yogur, fruta fresca, muesli, zumos naturales… y todo estaba delicioso.

Con el estómago mas que lleno, nos fuimos a recoger la habitación, ya que después de nuestra ruta de hoy, volveríamos a por las mochilas y cambiaríamos de alojamiento, a otro estilo bohoo a dos calles más abajo.

Entrada a Padang Padang Beach

Con lo necesario, nos subimos a la moto y nos fuimos dirección a la primera parada del día, la playa Padang Padang Beach. Llegamos en apenas 10 minutos, dejamos la moto en un parking que hay a mano izquierda y nos dirigimos hacia la playa cruzando la carretera. Hay que bajar por unas escaleras y un camino asfaltado.

Está todo señalizado, e iréis acompañados en gran parte del camino, de unos hambrientos macacos en busca de comida, o cualquier cosa que brille, así que alerta si lleváis pendientes o gafas de sol. Casi al final, las escaleras te llevan por una especie de hueco entre dos rocas antes de llegar a la playa, vaya yuyu daba pasar por allí 😛

Llegando a Padang Padang Beach

La playa de Padang Padang es una bonita cala que, además de contar con excelente surf, adquirió una popularidad tremenda desde que apareció en la película de Come, reza, ama con Julia Roberts y Javier Bardem como protagonistas. Encontramos que estaba muy bien cuidada, y tanto el agua como la arena invitaban al baño. Aunque nosotros nos conformamos con mojarnos lo pies.

Como habréis visto, en nuestro viaje, decidimos descartar la caótica Kuta y Seminayak, ya que no era el ambiente que estábamos buscando, y como no teníamos tiempo para todo, decidimos sacarlo del itinerario, al igual que el templo Pura Tanah Lot; todo nos quedó pendiente por si un día volvemos, es imposible querer verlo absolutamente todo 🙂

Padang Padang Beach

Volvimos a la moto y nos dirigimos a la siguiente parada, la playa de Nunggalan Beach o Nyang Nyang. Queríamos llegar hasta aquí, ya que habíamos visto por Google Maps, que en esta playa había restos de un barco que naufragó. En apenas un cuarto de hora llegamos al parking, que es el mismo que el del hotel Villa Solymar. A partir de aquí, nos dimos cuenta que había un pequeño trekking para llegar hasta la playa (los restos del barco se ven desde arriba antes de iniciar el descenso), así que no nos lo pensamos.

Aún llevando chanclas, iniciamos el descenso. Si vas poco a poco, y con cuidado, la bajada se hace amena. Hay que tener cuidado en no resbalar. El camino no tiene pérdida, y siempre que hay una desviación, hay que optar por el camino de la derecha. En unos 40 minutos llegamos abajo, menos mal que llevábamos agua siempre con nosotros y protector solar.

Nunggalan Beach

Lo mejor de todo, que estábamos totalmente solos, no me podía creer que fuésemos los únicos turistas que habíamos llegado hasta aquí en esta soleada mañana. Para nuestra sorpresa, era una de las playas más bonitas que habíamos visto en Indonesia hasta ese día, de arena blanca, kilométrica y aguas turquesas. La única pega es que no es apta para el baño debido al oleaje y las corrientes.

Los restos del barco están bastante deteriorados, esperamos que sus tripulantes saliesen con vida de esa. La verdad que es un entorno muy fotográfico, y algo totalmente diferente. Os recomendamos que no descartéis esta visita tan auténtica de vuestro itinerario.

Nunggalan Beach

Tras disfrutar un buen rato de ese paraje, emprendimos el camino de subida al parking donde estaba nuestra moto. Tardamos un poco menos, unos 30 minutos, y al llegar arriba pensábamos que sacábamos el hígado por la boca jejeje la subida es bastante durilla. Recuperamos fuerzas al llegar arriba, y pusimos rumbo al Templo de Uluwatu, que estaba a unos 4km.

Uluwatu Temple (con este nombre sale en la app Maps.me) o Pura Luhur Uluwatu, es uno de los templos más antiguos de Bali, cargado de espiritualidad, se dice que es uno de los templos guardianes de los malos espíritus. Está situado sobre un escarpado acantilado de unos 75 metros de altura, y forma parte de un conjunto de seis santuarios dedicados a proteger a los balineses de los malos espíritus.

Uluwatu Temple

Al llegar, dejamos la moto en el parking y nos fuimos hacia la entrada, donde tuvimos que abonar 30.000 rupias por persona (1,80€). Es obligatorio acceder con sarong, si no lleváis, en la puerta os facilitarán uno gratuitamente. Habíamos leído que el momento del día más bonito para visitar este templo era al atardecer, aunque su magia se perdía debido a la cantidad de turistas que allí se agolpaban, así que decidimos ir por la mañana (horario: de 8h a 18h).

El recinto es enorme, y aunque los turistas no podemos acceder al interior del templo, podemos disfrutar perdiéndonos por la zona arbolada, acompañados de unos traviesos macacos. Nada más entrar, veremos que hay dos caminos, nosotros escogimos el de la derecha, el cual nos llevó a tener unas vistas impresionantes del acantilado, con el templo al fondo.

Vistas del acantilado

Todo está muy bien cuidado, y en nuestra visita, coincidimos con muchos grupos de monjes que peregrinan hasta allí para rezar a la diosa del mar, Dewi Danu. Nuestro recorrido nos llevó hasta donde realizan al atardecer la Danza Keckak o danza del fuego. 

Si os apetece disfrutar de ella, podéis adquirir las entradas en el mismo recinto, estas cuestan 100.000 rupias por persona (6€). Nosotros no fuimos, ya que era al atardecer, y tampoco nos hacía realmente ilusión. Eran las 13:30h del mediodía y hacía un calor insoportable, normal que no hubiese mucha gente.

Jardines del templo

Como el hambre y la calor apretaban, decidimos irnos a comer, y no dudamos en escogen el restaurante Single Fin para llenar nuestros estómagos. Se trata de un bar que se encuentra en lo alto de un acantilado. Nada más llegar, dejamos la moto donde pudimos, y preguntando a la gente local de allí, conseguimos llegar, ya que hay muchos restaurantes por la zona.

Esta zona es muy moderna, llena de extranjeros con rollito surfero. Nos sentamos en una especie de barra con vistas al mar, desde donde divisábamos a una gran cantidad de surferos cogiendo olas, mientras la brisa marina nos refrescaba de la sofocante calor.

Camino al Single Fin

Nos pedimos una pizza y unos nachos para compartir, con dos coca-colas bien fresquitas. No tardaron nada en traérnoslo, y estaba bastante bueno (todo nos costó 109.000 rupias – 6,5€). La verdad que debe ser una pasada ver el atardecer desde allí, además el lugar transmite una sensación de paz increíble.

Antes de irnos, nos dimos una vuelta por el recinto, que es bastante grande, y no pudimos evitar hacernos una foto en esta mano con tan buena onda. Por cierto, para los más fiesteros, todos los miércoles y domingos realizan fiestas hasta la medianoche, y tienen muy buenas críticas 😛

Single Fin

Pusimos rumbo al hotel donde habíamos pasado la noche a recoger nuestras mochilas y cambiar de alojamiento al Boho Bingin Beach Bali, y nos pasó una cosa totalmente surrealista. En una calle justo antes de llegar, por la que habíamos pasado un par de veces entre ayer y hoy, apareció una mujer local de avanzada edad que al ver que éramos turistas los que nos acercábamos, bajó enseguida una especie de palo de madera que hacía de barrera y nos impedía pasar, a lo que empezó a gritarnos “10.000 rupies ¡¡Pay now!!” 

John y yo nos quedamos alucinados ¿pero si hemos pasado un montón de veces por aquí? y todas las que nos quedaban… Intentamos preguntarle a la mujer a que se debía ese pago y aquella solo chillaba más y más fuerte ¡¡¡Pay Now!!! ¡¡¡Pay Now!!! Decidimos pagarle, bastante enfadados, nos volvíamos a sentir timados por la gente local. Sobretodo, cuando vimos que un minuto después llegaban un par de locales en moto y la señora no les pidió absolutamente nada…

Nuestra habitación en el hotel Boho

Recogimos nuestras mochilas, nos subimos bien cargados a la moto y con mucho cuidado nos dirigimos al nuevo hotel. Menos mal, que nos dio por pedirle a la mujer de antes un papel que justificara el pago, ya que apenas habían pasado diez minutos, y la señora al vernos volver nos volvió a bajar la barrera ¡¡¿¿ Esto es verdad??!! nos repitió la misma frase y sin mediar palabra, le enseñamos el papel de antes y nos dejó pasar, vaya tía mas lista la virgen…

Tras hacer el check-in en el nuevo hotel, nos pusimos los bañadores y decidimos ir a refrescarnos a la piscina y relajarnos leyendo un rato. Nos encantan estos ratitos en los viajes, en los que te das tiempo para relajarte y desconectar. Además, era un hotel precioso, con una decoración muy bohemia y cuidada, ¡¡pasamos un gustazo!! y se nos fue el enfado de lo sucedido con la mujer.

En la piscina del Boho

Sobe las 17:30h, nos vestimos y nos fuimos en moto hasta Balangan Beach, dicen que es una de las playas más bonitas para ver atardecer, y no se equivocaban, pudimos confirmarlo con nuestros propios ojos. Para llegar, pasamos por una especie de urbanización de lujo, algo que nunca antes habíamos visto en Asia.

Dejamos la moto en el parking, que es gratuito, y nos dirigimos hacia la playa. Nos sorprendió ver que habían como mínimo 20 parejas de novios haciéndose el reportaje nupcial, y todos ellos japoneses ¡¡vaya espectáculo!!

Balangan Beach

Bajamos hasta la zona de playa y nos sorprendió muchísimo el paisaje, era como si el agua se hubiese retirado, dejando ante nosotros un paisaje lunático. Era precioso… la playa es muy larga, así que decidimos caminar un rato hasta estar absolutamente solos. Fue uno de los atardeceres más bonitos del viaje… tan mágico y romántico a la vez… este viaje estaba lleno de experiencias preciosas.

Antes de llegar al hotel, nos paramos a cenar de nuevo en nuestro restaurante / cafetería favorito, el Bukit Café. Nos pedimos dos señoras hamburguesas para despedirnos de Bali, estaban de rechupete y las patatas eran de boniato… una delicia para el paladar. Felices, nos fuimos a devolver la moto y a nuestro hotel a dormir, mañana cogíamos un avión a primera hora de la mañana con destino a Labuan Bajo, Flores.

Un atardecer mágico

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