Perú días 7 y 8: Nos vamos para Puno y visitamos el lago Titicaca.

Nos levantamos a las 6 de la mañana, el sol todavía no había salido y el olor a café recién hecho se colaba por cada rincón del alojamiento. Hoy tocaba despedirse de la entrañable ciudad de Cusco que tanto nos había gustado, y continuar con nuestro viaje poniendo rumbo al sur, Puno era nuestra siguiente parada, ciudad famosa por albergar uno de los lagos con más altitud del mundo, el Lago Titicaca ¿nos acompañáis en este día de traslados y aventuras por el sur este de Perú?

Tras desayunar en el hostal, nos despedimos de sus dueños y salimos a la calle donde nos esperaba Rubén, el hermano de Arturo, que sería quien nos acompañaría a la estación de Buses de Cruz del Sur de Cusco (Cusco Santiago). El trayecto nos costó 15 soles (4€) y tardamos unos 15 minutos en llegar.

Como os dijimos en la Guía de Viaje por Perú – Bolivia – Chile, los billetes de autobús de Cruz del Sur los compramos todos a través de su página web , estos nos costaron 22€ por persona. 

Autobús Cruz del Sur de Cusco a Puno

El autobús salió muy puntual a las 8h de la mañana, eran 7h y media de trayecto. Era muy moderno y tenía baño, nosotros escogimos asiento – cama en la parte de abajo, era donde se movía menos, además cada asiento tiene pantalla de TV con juegos, música y películas y te repartían auriculares, que al finalizar el trayecto has de devolver.

También nos sirvieron merienda y comida, y sobre la mitad del trayecto, cuando llevábamos unas 4h de camino, paramos en una especie de tienda – supermercado a estirar las piernas, ¡¡hacía un día impresionante!!

Estirando las piernas a mitad de camino

Sobre las 14:30h llegamos a la estación de buses de Puno, esta ciudad se encuentra a unos 3.800m de altura sobre el nivel del mar, bordeada por el Lago Titicaca y cuna de la civilización incaica. También es conocida por las islas naturales y artificiales de los Uros.

Se ubica en la sierra sur del Perú, y comparte frontera con Bolivia. El clima es frío y semiseco, y la temporada de lluvias se inicia en octubre y concluye en abril. Decidimos incluir Puno en nuestro itinerario porque es la población más cercana a la frontera con Bolivia, la cual teníamos que cruzar para llegar a La Paz.

Catedral de Puno

Al llegar a la estación de buses, nos estaba esperando un miembro de la empresa Titicaca Tours, con quien habíamos reservado la excursión del día siguiente. Nos llevaron a nuestro alojamiento, la Hacienda Puno, hicimos el check-in y salimos a pasear y a buscar un sitio para comer.

Nos decantamos por el restaurante La Hacienda, donde comimos unas papas a la huancaína deliciosas con pollo a la brasa (nos costó 57 soles – 15€). Esta tarde la dedicamos a callejear por el centro y visitar la Catedral de Puno.

Antes de volver al hotel, nos llegamos caminando a la estación de buses para informarnos sobre que compañía salía pasado mañana a primera hora dirección La Paz y que cruzara la frontera por Copacabana (mucho mejor que por desaguadero, intentar evitar este último). Sacamos los billetes con Tour Bus por 26€ los dos (100 soles).

Vuelta al hotel, nos fuimos temprano a dormir, cenamos unos batidos con unas oreo y nos tomamos la pastilla del mal de altura para poder descansar bien, mañana nos esperaba un día completo.

Desayuno en Hacienda Puno

Nos levantamos bastante temprano, el despertador sonó a las 6am, habíamos dormido de maravilla es esa cama mullidita. Nos vestimos y subimos a la planta de arriba a desayunar, era tipo mini buffet y estaba todo delicioso.

A las 7h en punto, estaban los chicos de Titicaca Tours en la puerta, empezaba nuestro día de excursión por las Islas de los Uros y la Isla Taquile. La excursión nos costó 180 soles los dos (unos 50€) y nos incluía la comida.

Islas flotantes de los Uros

La primera parada del día eran las Islas flotantes de los Uros, tardamos unos 30 minutos en llegar. Las islas de los Uros, sinceramente no nos terminaron de gustar mucho, lo vivimos prácticamente como una “turistada”, nos esperábamos otra cosa. Os vamos a contar un poco más…

Son una serie de islas artificiales en el Lago Titicaca, del lado peruano, creadas por los Uros. Los Uros son una etnia anterior a los Incas, originarios del lago Uro-Uro en Bolivia, que para escapar de las guerras Incas, se refugiaron en el Lago Titicaca.

Paseo en supuesto barco tradicional de los Uros

No todas las islas de los Uros se pueden visitar, hay algunas familias que prefirieren conservar sus tradiciones y cultura, antes que venderse al turismo. El tour que hicimos nos llevó a una isla donde conocimos a la familia que allí vivía, nos enseñaron su forma de vida, y nos explicaron cómo están construidas las islas flotantes, las cuales están ancladas en el Lago Titicaca para que no se muevan de lugar con el viento.

Esta explicación es algo relativa, ya que estás familias viven del turismo. Pero te lo cuentan como si aún siguieran viviendo de la forma tradicional (ahí nuestra desilusión al saber la verdad). También, intentarán venderte artesanías, las cuales eran más caras que en Puno.

Isla flotante de los Uros

Otro detalle que nos decepcionó fueron las “típicas barcas de totora”, que de típicas tienen poco, ya que se construyeron para transportar a los turistas y encima te medio obligan a subirte a una y pagar los 15 soles por persona (4€) que cuesta el paseo.

De esta primera parte de la excursión tan solo nos quedamos con la historia de cómo se construyen estas islas y poder caminar sobre ellas, el resto no nos gustó apenas nada, no es una experiencia que repetiríamos, incluso lo descartaría del itinerario.

Llegada a la Isla de Taquile

Vuelta al barco pusimos rumbo a la Isla de Taquile, teníamos unas dos horas de trayecto por delante, y entre el vaivén del barco y el sol que entraba por la ventana, no tardamos nada en quedarnos dormidos. Si realizáis esta excursión al igual que nosotros, no dudéis en llevar ropa de abriga, las temperaturas son bastante bajas.

Durante años esta isla se utilizó como cárcel, una especie de Alcatraz, pero hoy en día es conocida porque sus pobladores conservan con esmero su modo de vida tradicional, o eso queremos creer.

Plaza principal de la Isla Taquile

Al desembarcar, nos esperaba una amable caminata cuesta arriba de 20 minutos, que a 3.950 metros de altura, parecía que se te iba a salir el corazón por la boca en cualquier momento, no tardamos nada en entrar en calor 😛

Eso si, las vistas del camino eran increíbles, paramos en contadas ocasiones para disfrutar de las mismas y recuperar el aliento.

Plaza central del pueblo

Uno de los iconos más reconocibles de la isla son los arcos de piedra que marcan la entrada a las diferentes zonas de la isla. Al llegar a la plaza central, en el punto más alto, pasamos poco más de una hora descansando, disfrutando de las vistas al lago Titicaca y contemplando el día a día de la gente local.

En la misma plaza hay una iglesia, y tuvimos la suerte de presenciar una festividad, la mayoría de los habitantes de la isla estaban allí con sus trajes típicos llevando a cabo una especie de desfile. Nos gustó mucho este ratito, y nos quitó el mal sabor de boca que nos habían dejado las Islas de los Uros.   

Plaza central de la Isla de los Uros

Nuestro guía nos indicó que teníamos que ponernos en marcha, y tras hacer un paseo bordeando la costa, llegamos a un restaurante a comer. Lo regentaba una familia de la isla, y para comer, nos hicieron pescado fresco con quinoa, la verdad que estaba todo muy rico. Esta comida entraba en el precio de la excursión, aunque las bebidas no estaban incluidas y las tuvimos que pagar a parte (tenerlo en cuenta para llevar dinero en efectivo).

Después del postre, la familia nos hizo una demostración del baile tradicional de allí y nos enseñaron sus artesanías.

Vistas del lago Titicaca desde la Isla Taquile

Dimos un agradable paseo de vuelta al barco, nos quedaban 2 horas de navegación hasta volver a Puno. En el camino de vuelta, pudimos disfrutar de unas vistas increíbles del lago, nos hizo un día espectacular, y en plena estación de lluvias, eso era digno de valorar.

Vistas al Lago Titicaca

Al volver a Puno, nos encontramos que toda la población estaba de fiesta, eran los días previos a la Festividad de la Virgen de la Candelaria. No os decimos ninguna mentira si habían más de 100.000 personas en las calles, vestidas de trajes típicos, desfilando, orquestas, alcohol… una locura jejeje

John y yo flipábamos en colores, y nos lo pasamos genial paseando entre la gente y sintiéndonos partícipes de esa celebración.

Celebrando la Virgen de la Candelaria

Una vez satisfechos y ya de noche, fuimos a buscar nuestras mochilas a la Hacienda Puno, para trasladarnos de hotel unos metros más adelante a la Hacienda Plaza. Otro hotel excepcional justo enfrente de la Plaza de la Catedral, además nos toco una habitación con vistas privilegiadas.

Como se nos había hecho de noche y todo estaba cerrado por la festividad, decidimos cenar en el restaurante del hotel. Resultó estar delicioso, y nos costó 64 soles (16,5€).

Callejeando por Puno

Con los estómagos llenos nos fuimos a dormir, mañana nos tocaba un día completo de traslados, teníamos que cruzar la frontera con Bolivia para llegar a La Paz, donde cogeríamos un bus nocturno a Uyuni ¡¡No os lo perdáis!!

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