Egipto día 3: llegamos a Aswan

Egipto, un gran sueño, un gran sueño que estábamos viviendo, aquí y ahora. Ya era nuestro tercer día en el país, y luchábamos con todas nuestras fuerzas por ser conscientes de cada segundo que estábamos allí ¿Por qué cuesta tanto conseguir las cosas y después se pasan tan rápido? Supongo que eso es lo que le da magia y autenticidad a la vida. Nos esperaba un día cargado de sorpresas al sur del país, Aswan y sus pueblos nubios nos estaban esperando ¿os venís con nosotros?

La noche en el tren había sido más movidita de lo que esperábamos, aunque totalmente soportable, quitando algún que otro momento que parecía que íbamos a descarrilar, todo en orden jejejeje A las 7:30h nos sirvieron el desayuno (unos bollitos y queso de untar con té o café a elegir – todo venía incluido en el precio del billete), y nos avisaron de que el tren llevaba una hora de retraso.

Nos aseamos como pudimos en el tren, ya que tan solo disponíamos de un lavamanos en la cabina (los baños eran compartidos… y bastante poco pulcros para personas maniosas… nosotros después de tantas aventuras por el mundo, no nos escandalizó cuando vimos el panorama… cosa que a nuestros amigos casi les da un patatús jajaja) y a pocos minutos para las 10h llegábamos a Aswan.

Primera parada del día: Templo de Philae

En la estación de tren estaba Mohammed (nuestro guía para los días de crucero por el Nilo) esperándonos, el pobre llevaba más de una hora (la verdad que Mohammed – con quien habíamos cenado la primera noche – lo había coordinado todo genial). Nos informó que iríamos directamente al Templo de Philae, ya que llevábamos una hora de retraso (nosotros pensábamos que iríamos primero al crucero a dejar las mochilas y darnos una ducha, pero no).

No es uno de los templos más conocidos de Egipto. Casi nadie que no haya estado allí o no sea un amante del mundo egipcio ha oído hablar de él, pero lo cierto es que el Templo de Philae es uno de los más bonitos del país.

Faluca camino al Templo de Philae

Este templo, que se encuentra cerca de la localidad de Aswan, está situado en la Isla de Agilkia, aunque inicialmente se localizaba en la Isla de Philae, que quedó sumergida bajo las aguas tras la construcción de la presa de Aswan. Pero al igual que los templos de Abu Simbel, pudo salvarse trasladándose de lugar, por ese motivo no se encuentra en su emplazamiento original.

Para llegar a la isla donde se encuentra el templo, lo hicimos en una barca (si vais por vuestra cuenta, podéis contratar una embarcación en el mismo muelle, habían muchísimas), las vistas llegando al templo son alucinantes ¡¡estábamos llenos de emoción!! Al conductor de la barca le pagamos 25 libras egipcias por pareja (1,25€) de propina, ya que el precio del transporte y de la entrada a los templos nos entraba en el pack de 280€ por persona pactado con Mohammed y que le habíamos pagado la primera noche (podéis consultar todo lo que incluía ese precio aquí).

Vistas del templo desde la barca

Al llegar, desembarcamos y al ser las 11h del mediodía, apenas había turistas en el templo, ya que la mayoría de personas lo visitaban a primera hora de la mañana o antes de la puesta de sol. Mohammed con sus explicaciones, hizo que nos sumergiésemos de lleno en la historia de ese lugar (si vais por vuestra cuenta, la entrada cuesta 100 libras egipcias por persona – 5€). 

El Templo de Philae está dedicado a la diosa Isis, diosa de la fertilidad y la diosa más venerada de la historia del antiguo Egipto. Y sin duda es uno de los templos mejor conservados que existen.

Templo de Philae

En cualquier caso no se puede hablar de este lugar como un sólo templo, debido a que se trata en realidad de un conjunto de edificios que fueron levantados a lo largo del tiempo y dedicados a distintos usos y divinidades. Entre los puntos a destacar en el Templo de Philae está la sala de columnas que pertenecían al dromos y que van hacia la puerta de Ptolomeo, una gran obra maestra.

Dentro está el vestíbulo de Nectanebo I, se encuentra el patio con el mammisi y los templos dedicados a Hathor e Isis.

Otro punto destacable en la isla aunque se encuentra separado del templo principal, es el Pabellón de Trajano, construido por los romanos y que usaban para adorar a los dioses egipcios cuando conquistaron la zona.

Según las leyendas egipcias, cuando Osiris, rey de Egipto y marido de Isis fue asesinado por su hermano Seth, que arrojó pedazos de su cuerpo por todo Egipto, Isis recogió los fragmentos de su esposo, los reconstruyó y le devolvió a la vida. Luego se refugió de la cólera de Seth en la isla de Philae, donde más tarde se levantaría el templo que la veneraba.

Templo de Philae

Tras todas las explicaciones, y la hora aproximada de visita, Mohammed nos dejó unos 40 minutos, hasta las 12:45h de tiempo libre para fotografiar y pasear por el lugar a nuestro aire.

No se si es porque fue el primer templo que visitamos, o porque lo visitamos sin apenas turistas, por su localización o no se… pero fue de los que más nos gustó.

Rincones del Templo de Philae

Vuelta a la barca, en el puerto, estaba nuestro chófer esperándonos para llevarnos al que sería nuestro crucero por el Nilo para los próximos días. El nuestro fue el MS Nile Style (del cual os hablamos en este post) y os lo recomendamos al 100%.

Nuestra primera impresión con el mismo fue buenísima, estaba todo muy limpio y el mobiliario era bastante nuevo. Hicimos el check-in (Mohammed venía con nosotros y se alojaba también el crucero) y antes de ir a nuestras habitaciones fuimos al restaurante a comer, ya que cerraba a las 15h e íbamos bastante justos de tiempo.

La comida nos sorprendió mucho, había variedad y estaba todo más rico de lo que esperábamos. Además, en su mayoría había comida tradicional del país, combinada con platos más internacionales, como pasta o pizza. Con los estómagos llenos, nos dimos una ducha rápida para refrescarnos, recargar las pilas y continuar con las visitas del día ¡¡no había tiempo que perder!!

Habíamos quedado con Mohammed a las 15:30h en el hall del barco, esta tarde queríamos visitar los Pueblos Nubios. Todas las visitas que hicimos durante nuestro viaje fueron organizadas y planificadas por nosotros, Mohammed solo se encargó de que se llevaran a cabo, por ello, su amigo, también Mohammed, estaba con nosotros en todas ellas haciéndonos de guía.

Salimos tan temprano porque a las 17h se hacía de noche, y queríamos poder ver los pueblos con la luz del día. Lo primero que hicimos fue dar un paseo en faluca, lo cual os recomendamos que quitéis al 100% de vuestro itinerario, ya que las falucas son barcos de vela, que actualmente, al no haber viento, no pueden navegar y os lleva una lancha a remolque… vamos, todo un chasco, que encima tuvimos que darle propina a los capitanes.

Camino a los pueblos nubios

Tras un escaso paseo en faluca de media hora, nos trasladaron a una lancha y pusimos rumbo a los Pueblos Nubios. El camino hacia allí fue mágico… el sol ya no picaba, los paisajes a orillas del Nilo eran de película y el ambiente era totalmente de paz… parecíamos estar en un oasis de paz. Eso sí ,¡¡no vimos ningún cocodrilo!! 😛

Nos dieron la opción de bañarnos en una playa de arena blanca a orillas del Nilo ¡¡ pero no llevábamos los bañadores !! Tenerlo en cuenta para cuando vayáis, por si os apetece 😛

Pueblo Nubio Gharb Soheil

Nubia fue la región de África situada entre el sur de Egipto y el norte de Sudán. Sabréis que llegáis al poblado cuando comencéis a ver sus peculiares casas coloridas, sus puestos de comida y especias… y cómo no, el color de su piel y su mirada. Los nubios tienen la piel muy oscura y una mirada que mucha gente no sabe describir. Los nubios son los habitantes más auténticos de Egipto.

El poblado que nosotros visitamos fue el de Gharb Soheil. Le pedimos a Mohammed que nos dejara pasear por el libremente, ya que la mayoría de excursiones que vimos, les hacían dar un paseo en camello (cosa que no queríamos hacer bajo ningún concepto ni recomendamos a nadie) y los llevaban a una “tradicional casa nubia” para que después les compraras recuerdos, cosa que tampoco queríamos.

Paseando por el pueblo nubio

Paseamos por el mercado, como pudimos, ya que nos increpaban bastante para que comprásemos, llegando a hacernos sentir incómodos. Nos adentramos por las callejuelas de arena, las casas, en su mayoría eran muy bonitas y coloridas, incluso en varias ocasiones nos invitaron a entrar a ver alguna sin compromiso.

Unos 40 minutos después, nos reunimos con Mohammed de nuevo en la barca y emprendimos el camino de vuelta al crucero, aunque de repente, vimos una fachada que nos llamó mucho la atención des del mar, y le pedimos a Mohammed si podíamos parar, y el, tan bonachón desde el primer día, nos dijo su peculiar ¿y porqué no? ¡¡y atracamos justo enfrente!!

Esta es la fachada de la que os hablamos

Primero se bajó Mohammed, para preguntar si podíamos ir a ver el lugar, y los dueños nos invitaron a pasar sin problemas. Resulta ser un hotel, de los más famosos de los Pueblos Nubios, se llama Anakato y tiene unas vistas increíbles sobre el río Nilo. Nos hubiese encantado pasar la noche allí, en ese remanso de paz y haber visto allí el amanecer, pero no sabíamos antes de ir que existía semejante lugar 🙁

Sus dueños, muy amablemente nos invitaron a un zumo que estaba muy rico, y entre una cosa y otra se nos hizo de noche allí hablando con ellos e intercambiando experiencias viajeras… otro gran momento del viaje.

Hotel Anakato

Llegamos al crucero alrededor de las 19:30h (al chico de la barca le pagamos 25 libras egipcias por pareja – 1,25€ – de propina), y nos fuimos directos al restaurante del barco a cenar ¡¡otra cena deliciosa!! Al terminar, subimos a la terraza del crucero a ver Aswan (esa noche el barco no navegaba) iluminado por la noche, y disfrutamos de una velada entre amigos hasta que nos fuimos a dormir, creo que no éramos conscientes de que el despertador nos iba a sonar a las 4am ¡¡tocaba conocer Abu Simbel!! No os lo perdáis 😛

Post recomendado para todo viajer@:

Deja un comentario