Crucero por las Islas Griegas Días 6 y 7: Creta y Samos.

Este crucero por las Islas Griegas nos estaba gustando mucho, y levantarnos cada mañana en un lugar diferente era súper emocionante y divertido. Nos despertamos con el sonido de la bocina del barco, abrimos la ventana del camarote y observamos que estábamos llegando a la isla de Creta, concretamente al puerto de Heraklion. Tan solo nos quedaban dos días a bordo del Crystal Cruise y los queríamos aprovechar al máximo. ¿Os venís con nosotros en nuestros dos últimos días de crucero por Creta y Samos? 

Tras desayunar en el Leda Buffet a primerísima hora, a las 8h ya estábamos en la recepción esperando a los chicos de Shore Excursion para el desembarco y la visita al famoso “Palacio de Knossos”. 

Creta es la isla más grande de Grecia, con mas de 8 mil km cuadrados, de una tierra llena de contrastes y riqueza, famosa por sus mitos, leyendas y tradiciones. Nos hubiera encantado estar en ella un par de días para absorber toda su esencia, pero en la excursión del barco tan solo visitaríamos el “Palacio de Knossos y el Museo Aqueológico de Heraklion”.

Palacio de Knossos

La antigua ciudad de Knossos, es sin lugar a dudas la tierra que “dio a luz” a la primera civilización de Europa, los “minoicos”. La relación que se ha atribuido a Knossos con la mitología, y en concreto con el laberinto del minotauro, es uno de los mejores eslóganes turísticos que puede tener.

La mitología fija en Knossos, la residencia del rey Minos, que mandó a Dédalo construir el laberinto donde se encerraba al minotauro. El “monstruo” se alimentaba de humanos que se llevaban en sacrificio para saciar al minotauro. Su destino final fue morir a manos de Teseo que logró salir del laberinto gracias al hilo de Ariadna que le permitió conocer la salida.

El palacio de Knossos se halla a apenas 5 kilómetros del centro de Heraklion, y es fácilmente accesible tanto en coche particular como en autobús de línea en caso de que no queráis contratar la excursión del barco.

Museo Arqueológico de Heraklion

Del Palacio de Knossos nos llevaron al Museo Arqueológico de Heraklion, uno de los más interesantes del país y al que recomendamos mucho su visita, y eso que nosotros no somos mucho de museos.

El precio de la entrada es de 4 euros. El museo esta ubicado en el casco histórico de Heraklion y se llega a él a través de la Avenida 25 de agosto, una calle principal fácil de localizar. Su principal contenido son hallazgos del periodo minoico cretense, provenientes de los numerosos e importantes ciudades y palacios que Creta posee.

Murallas de Koules Fortress

En los alrededores del museo, cercano al puerto marítimo, se encuentran las murallas de Koules Fortress, construidas para proteger la ciudad. La ciudad de Heraklion fue fundada en el 824 y es una patria importante de muchas figuras clave del mundo literario y artístico.

Estuvimos paseando por la zona del puerto hasta mediodía, donde volvimos al punto de encuentro con los chicos de Shore Excursion que nos llevaron de vuelta al barco a comer. Hoy nos tocaba pasar la tarde a bordo navegando, poníamos rumbo a la isla de Samos.

Puerto de Creta

Al volver al barco, lo primero que hicimos fue ponernos los bañadores e irnos a la piscina a darnos un buen chapuzón para refrescarnos, estábamos a nada más y nada menos que a 32ºC, y nos sorprendió ver que estaba casi vacía, prácticamente toda para nosotros durante un buen rato.

No es una piscina muy grande, ya que como os hemos comentado en post anteriores, el crucero es muy familiar, pero perfecta para refrescarse y seguir tomando el sol 😛

Tarde en la piscina del barco

Este mediodía había barbacoa en la zona de la piscina, no dudamos ni un segundo en coger sitio y probarlo todo ¡¡estaba delicioso y cuidado al detalle!! Carne a la parrilla, verduras a la parrilla, patatas asadas, postres de todo tipo…

El crucero zarpó, y estar comiendo tranquilamente en aquella cubierta con vistas al mar Egeo y la brisa en la cara, es un placer que no se paga con dinero 🙂

Barbacoa en la terraza

Sobre las 18:30h, teníamos hora en el spa del crucero para hacernos un masaje relajante a cortesía de Celestyal Cruises. Yo pedí que me lo hicieran en las piernas, ya que las notaba cansadísimas de tanto caminar con altas temperaturas, y a John se lo hicieron en la espalda.

Nos trataron genial, yo hasta me quedé dormida, con eso os lo digo todo. Salimos de allí como nuevos, directos a la ducha para ponernos guapos e ir a cenar al restaurante Olympus.

Masaje en el spa

Como cada noche que cenábamos a bordo, la atención por parte de los trabajadores era escepcional, cuidando al detalle todo lo que pedíamos. Incluso cuando no nos decidíamos por tan solo un entrante, nos dejaban elegir todos los que quisiéramos, hasta repetir si alguno nos había gustado mucho. Imaginaros como salíamos cada noche de allí ¡¡rodando!! jejeje

Tras la cena, subimos corriendo al salón de actos para ver la actuación de esa noche, siempre que estábamos a bordo no nos gustaba perdernos ninguna, ya que eran muy bonitas.

Amanecíamos de nuevo a bordo del Crystal Cruise, hoy era nuestro último día completo a bordo, ya que mañana llegaríamos al puerto de Atenas donde nos tocaría desembarcar. A las 8h estábamos en la recepción listos para desembarcar en la isla de Samos, íbamos a pasar prácticamente todo el día fuera.

Lo primero que hicimos fue ir a desayunar a una cafetería frente al mar, ya que así lo tenían programado los chicos de Shore Excursion.

Desayuno en Samos con estas vistas

Tras llenar nuestros estómagos, nos fuimos a dar un paseo por la capital de Samos. Al ser domingo y tan temprano, no había muchas personas por la calle, por lo tanto el paseo se hacía mucho más agradable.

Samos pertenece a la agrupación de islas, situadas en el mar Egeo norte y frente a la costa de Turquía, siendo uno de esos lugares muy especiales donde el turismo masivo aún no ha puesto su mira, y que por tanto mantiene toda su tradición, belleza, timidez y autenticidad.

Plaza central de Samos

Si quieres visitarla tienes que tener en cuanta lo siguiente: mantiene comunicación diariamente, por medio de ferries con el Pireo, con Kavala y, de manera local, con sus vecinas islas de Icaría, Paros, Siros y Fournos, e incluso con la vecina Turquía. Posee aeropuerto, por lo que también mantiene comunicación por avión con Atenas y Kos.

Con una historia similar a las demás islas, tiene también su pequeño protagonismo en la mitología y es que fue el lugar de nacimiento de Hera, esposa de Zeus. También lugar de nacimiento de uno de las padres de las matemáticas, el conocido por su teorema, Pitágoras. Alquilar un coche se hace en esta isla, casi una necesidad.

Puerto de Samos

La siguiente parada del día fue acercarnos hasta el pueblo costero de Kokari. Famoso por su gran actividad pesquera, no es hasta los últimos años en los que empieza a ser visitado por el turismo.

Callejear por él se vuelve un imprescindible. Sentarse en cualquiera de los muchos restaurantes que hay frente al mar, contemplar la vida tranquila de la zona, las cafeterías vintage, el olor a marisco… 

Paseando por Kokari

Al final de la zona de restaurantes se encuentra la playa de Kokari, la cual es ideal para darse un baño, ya que forma una especie de bahía natural que evita el oleaje y las corrientes, además era pleno mes de Julio en domingo y no había apenas nadie.

Es muy buena zona para ir a pasar el día, aunque estando en las Islas Griegas cualquier playa es ideal, esos azules son de otro planeta 😛

Playa de Kokari

De ahí nos fuimos caminando hasta la zona oeste de Kokari, pasear por sus calles hace que se te pase el tiempo volando, ya que parece que estes en un cuento: casitas de colores con vistas al mar, enredaderas con flores de colores, barquitos pesqueros…

Os dejamos algunas fotos aquí abajo para que os hagáis una idea de lo que os estamos hablando a ver si también os entran ganas de ir 🙂

Paseando por Kokari
Felicidad
Playa de Kokari

Sobre las 12h nos vinieron a buscar para llevarnos a Tsamadou Beach, una de las diez mejores playas de la isla de Samos. Al llegar al parking donde se dejan los coches, hay que bajar por un caminito entre la naturaleza de pequeña pendiente y apenas 10 minutos de duración.

En esta playa de aguas turquesas y piedra hay todo tipo de servicios para pasar el día: hamacas, sombrillas, cafeterías y baños. Además, la playa se divide claramente en dos zonas, una para nudistas (a mano derecha) y otra pa no nudistas (a mano izquierda).

Playa de Tsamadou

Pasamos alrededor de una hora y media tumbados en las hamacas tomando el sol, hasta que volvimos al coche que nos llevó a nuestra segunda cata de vinos. Samos es conocida en el mundo vinícola por la producción de vinos dulces y afrutados.

Estaban todos deliciosos, además nos enseñaron el truco de la “copa justa de pitágoras”, que es un recipiente que posee un mecanismo que impide que la llenes más de lo debido, si lo haces, se vacía al completo. La leyenda cuenta que esta copa fue ideada hace unos 2500 años por el matemático y filósofo griego Pitágoras de Samos, y aún hoy sigue sorprendiendo a los que la ven funcionar.

Cata de vinos en Samos

Antes de irnos a la última parada del día, el pueblo costero de Pythagoreo, paramos en una iglesia en lo alto de la colina con vistas al mar. No había nadie solo estábamos nosotros y eso hacía más mágico el lugar.

Si visitáis la isla de Samos por libre, os aconsejamos encarecidamente que alquiléis un coche, ya que os dará la libertad necesaria para recorrer este paraíso aún sin explotar. Aunque no se lo contéis a mucha gente, es un secreto.

Mirador de Samos

Al llegar al pueblo costero de Pythageorio nos fuimos a comer al Elia Restaurant. Como se había hecho tarde, alrededor de las 16h, no había casi nadie y nos atendieron muy rápido. Nos pedimos pasta de marisco, y no os podéis ni imaginar lo deliciosa que estaba, os lo recomendamos al 100% si visitáis la zona.

Tras comer, estuvimos paseando por este mágico pueblecito hasta que a las 20h volvimos al crucero, había sido un día súper completo, aunque estábamos cansadísimos.

Al llegar, nos dimos una ducha y bajamos corriendo al restaurante a cenar, hoy era nuestra última noche a bordo y queríamos disfrutarla. Cenamos en el restaurante de siempre, como cada noche, la atención perfecta.

Hoy tocaba despedirnos de Nelson, el que había sido nuestro camarero durante toda esta semana. No dudamos en intercambiar teléfonos, y cuando vayamos a Cuba esperamos conocer “la habana” de su mano. Estas son las cosas más maravillosas de viajar, las personas que te llevas.

Nos despedimos de Nelson, nuestro camarero

Tras ver el espectáculo de por la noche, nos fuimos al camarote a dormir. Hoy era nuestra última noche a bordo, mañana llegaríamos a Atenas y terminaría esta maravillosa aventura.

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