Escapada al Lago Bled y a Venecia

Hay escapadas y escapadas, y la nuestra por el Lago Bled en Eslovenia y Venecia (Italia), ha sido una de esas que hemos disfrutado al máximo y que recomendamos a todo viajero/a. Quien ya nos conoce, sabe que en nuestros viajes intentamos siempre combinar diferentes destinos y aprovechar el tiempo al máximo, y eso hicimos también en esta ocasión. ¿Os venís con nosotros en esta nueva aventura?

Una tarde de Octubre, sentada en el sofá de casa, cotilleando por Skyscanner encontré unos vuelos Barcelona – Venecia Marco Polo a muy buen precio en el mes de marzo de 2019, exactamente 40€ por persona ida y vuelta, lo que entre los dos subía a una golosa cantidad de 80€ que no dudé en desembolsar, ahora solo me tocaba decírselo a John y cruzar los dedos para que nos dieran las vacaciones, pero oye ¡¡estas oportunidades no se pueden desaprovechar!!

Una vez que ya tuvimos la autorización de los días desde el trabajo, nos pusimos, bueno, me puse jejeje manos a la obra a organizar el viaje. Teníamos un total de 5 días, aunque el último no lo podríamos aprovechar, porque el vuelo de vuelta era demasiado temprano.

Rebuscando en diferentes blogs de viaje, vimos que mucha gente decidía visitar Eslovenia desde el aeropuerto marco polo, y enseguida me vino a la cabeza el Lago Bled. Sin dudarlo, miré a cuanto tiempo en coche estaba desde Venecia ¿y cuál fue mi sorpresa? ¡¡tan solo nos separaban 289 km!! y esa oportunidad no la podíamos dejar escapar 😛 Vamos a contaros nuestro viaje día a día:

  • Miércoles 20 de Marzo de 2019:

Nuestro vuelo con destino Marco Polo (Venecia), salía a las 06:50h desde el Aeropuerto de El Prat de Barcelona. Vueling fue la compañía que escogimos para cubrir este trayecto, y tras un vuelo súper tranquilo, pasadas las 08:30h aterrizamos con unas vistas impresionantes desde la ventanilla, a la romántica Venecia.

«Si vais a llegar de día a Venecia y tenéis que seleccionar los asientos del avión, os aconsejamos los E Y F de cualquier fila para disfrutar de esas vistazas. Por cierto, con vueling, tuvimos que pagar 3€ por persona para la selección de asiento y nos entraba una maleta de cabina de hasta 10kg de manera gratuita»

Salimos escopeteados del avión, siguiendo las indicaciones de rent a car, veréis que es el pasillo que va en la misma dirección que donde están los barcos de Allilaguna (transporte acuático del aeropuerto a venecia). Antes de llegar al final del pasillo y bajar las escaleras mecánicas, has de girar a la izquierda por un pasillo y con los ascensores subir a la última planta que es donde están todas las compañías de rent a car.

Nosotros habíamos reservado el coche desde España a través de Autoeurope con la compañia Alamo Rent a Car. Seleccionamos las 9h como hora de recogida, y tendríamos hasta el día siguiente a las 17h para devolverlo. Nos costó 57€ con devolución de la franquicia y super cover.

Nuestro coche para conocer el lago bled

Nos tocó un Audi A1, diesel, que con lo cara que está la gasolina en Italia nos vino de maravilla. A las 09:30h ya estábamos en carretera, teníamos unas 2h y media aproximadamente de camino hasta llegar al Lago Bled ¡¡estábamos emocionadísimos!!

La A4 es la autopista que te lleva hasta la frontera con Eslovenia, Gorizia, y es de pago, cuesta 10,20€ por turismo. Para poder circular por las carreteras de Eslovenia, es necesario comprar la viñeta y pegarla en la luna del coche para que no te multen. Debes comprarla en cualquier gasolinera o cafetería antes de salir de Italia.

Nosotros aprovechamos y nos paramos a unos 90km del aeropuerto en un Chef Express Casa Chiusa que había al lado de una gasolinera, aún en la zona de Italia. Allí compramos el desayuno: unos sándwiches, agua, té, café y un kit kat por 18,30€, además aprovechamos para comprar la viñeta, al llevar un turismo compramos la de categoría 2a y la opción semanal que son 15€ (pulsa aquí para más información sobre la viñeta).

Nuestro hotel con vistas al Lago Bled

Llegamos al Lago Bled siguiendo las indicaciones de maps.me con un tiempazo de la leche sobre las 12h del mediodía, y ya solo dislumbrarlo por primera vez a la distancia, nos conquistó. Fuimos directos a hacer el check-in en nuestro hotelazo, Villa Bled. Lo reservé a través de Booking y me costó 207€ la noche – la Suite con vistas al lago. 

Aparcamos en el parking del hotel (os recomendamos que el hotel que escojáis en Bled tenga Parking, ya que es prácticamente imposible aparcar en los alrededores), y al ver nuestra habitación y la terraza que tenía, ambos decidimos a la vez que era nuestro rincón de paz en el mundo, caímos rendidos a sus pies al momento.

Nuestro balcón con vistas al lago

El Vila Bled fue la antigua residencia de verano del presidente Tito. Está situado a orillas del lago Bled, rodeado por un parque de gran belleza. Cuenta con un spa de lujo y ofrece conexión Wi-Fi gratuita. Sus habitaciones son amplias y están equipadas con TV por cable y minibar. El baño también es amplio y está provisto de albornoces y secador de pelo.

El restaurante del Vila Bled sirve cocina gourmet eslovena e internacional. En verano, los huéspedes podrán disfrutar de la zona de baño que hay en la terraza privada, junto al varadero, además de dar un paseo en barca gratuito por el lago.

Mientras estábamos dando vueltas por la habitación descubriendo cada rincón, llamaron a la puerta y… ¡¡tachán!! nos traían una botella de champán, se habían enterado que en dos días era mi cumpleaños ¿pues teníamos que brindar no? 😛 Este viaje estaba empezando de maravilla.

Paseando alrededor del lago

No pudimos esperar, nos pusimos cómodos y decidimos salir a explorar los alrededores del lago. Empezamos por los jardines del hotel, que disponían de unas vistas privilegiadas hacia el lago, además, nos llamó muchísimo la atención que no hubiera prácticamente turistas, los podíamos contar con los dedos de una mano.

Nuestro mejor consejo es que os perdáis caminando por la zona, siempre teniendo el lago como referencia, de esta manera, encontraréis rincones preciosos. El lago Bled es una de las principales atracciones turísticas de Eslovenia y razones no les faltan.

Alrededores del lago

Como a la mañana siguiente queríamos dar un paseo en barca, y nuestro hotel en invierno tiene el embarcadero cerrado, aprovechamos para buscar un sitio donde alquilarlas, además de acercarnos al supermercado Mercator, a comprar algo de merienda para llevárnosla a los miradores. Unas barritas energéticas, unas galletas de avena y dos batidos de proteína por 5€ ¡alucinamos con el precio!

Si la vista del lago ya es bonita desde la orilla, llegar a uno de sus miradores y contemplar desde los aires sus aguas de color esmeralda y sus montañas como telón de fondo es una experiencia de otro nivel, así que a eso íbamos.

 

Vistas del lago bled desde Ojstrica

Nuestra idea principal era llegar a ambos miradores, tanto al Ojstrica como al Mala Osojnica, pero el tiempo se nos echaba encima, ya que a las 18h empezaba a atardecer, así que tuvimos que priorizar, y escogimos el primero, ya que habíamos leído que era el que mejor vistas tenía, además de no tener ninguna vaya que limitara las vistas como el Mala Osojnica.

Pusimos la localización en Maps.me (Ojstrica), y nos marcó el camino sin ningún problema. Eso sí, la subida es bastante dura, ya que en apenas 1,4km subes a una altura de 700 metros por un camino de piedras y bastante pendiente. Tardamos alrededor de 30 minutos en llegar, y si vais con niños o vuestra condición física es baja, os aconsejamos que os toméis vuestro tiempo en llegar, ya que las vistas son una auténtica pasada.

Vistas desde el mirador Ojstrica

Después de merendar con esas vistas, antes de que anocheciera, iniciamos el descenso, el cual fue mucho más rápido que la subida, y en apenas unos 15 minutos ya estábamos abajo. Hicimos el camino de vuelta al hotel rodeando el lago, y a esas horas era un auténtico remanso de paz.

El frío se empezaba a notar, la temperatura bajó de los 13ºc a los 4ºc, aunque no pudimos resistirnos a verse ir los últimos momentos de claridad sobre el lago y las montañas nevadas, no sabemos si algún día volveremos (yo espero que sí), así que teníamos que aprovechar al máximo.

últimos momentos de claridad sobre el lago

Llegamos al hotel sobre las 19:15h, con el frío calado hasta los huesos, así que llenamos la super bañera de la habitación con agua calentita y nos dimos un baño de esos que te deja la tensión por los suelos 😛 Un crujido de nuestros estómagos rompió ese momento de relax, ¡¡no habíamos comido nada al medio día de la emoción!! Tan solo habíamos desayunado y merendado…

Nos vestimos rápido y nos fuimos en busca de la pizzería que llevábamos apuntada, Pizzeria Rustika. ¿Cuál fue nuestra sorpresa? Eran las 20:45h y ya estaba prácticamente todo cerrado (tenerlo en cuenta si viajáis en invierno, en verano suponemos que habrá más ambiente). Nos dispusimos a dar un par de vueltas por Bled a ver si encontrábamos algo, y dimos con la pizzería Gallus, estaban apunto de cerrar, pero nos dio tiempo a pedir dos pizzas con bebidas para llevar por 25€, las cuales resultaron estar bastante ricas.

Amanecer en el Lago Bled

Una peli de netflix con el portátil en el salón de nuestra habitación, unas buenas pizzas y la calefacción a tope ¿que más se le puede pedir a la vida? ¡¡a disfrutar!! Mañana nos esperaba un nuevo día cargado de experiencias.

  • JUEVES 21 DE MARZO DE 2019:

Pusimos el despertador a las 05:30h para salir a ver el amanecer desde el balcón, y diréis, vaya ganas de madrugar jejeje pero es que esos momentos solo se viven una vez en la vida y nosotros somos de no perdernos ninguno. Y menos mal, porque vaya amanecer… el agua estaba calmadísima y se reflejaba la iglesia y las montañas en ella, una auténtica preciosidad.

Desayunando en Villa Bled

Después de remolonear un poco más en la cama, a las 07:30h bajamos a desayunar, ya que lo teníamos incluido en el precio de la habitación. Éramos los únicos que estábamos en el comedor, así que nos habían preparado la mesa con vistas al lago.

El desayuno fue monumental, todo estaba delicioso, con mucha variedad y muy bien presentado. Nos pusimos las botas, incluso nos dejaron llevarnos dos manzanas y dos yogures que nos habían sobrado para merendar más tarde.

Dando la vuelta al lago

Como no teníamos que dejar la habitación hasta las 12h, nos fuimos a dar la vuelta al lago, así bajábamos el desayuno y conocíamos toda la zona.

Fue una muy buena decisión, tardamos alrededor de una hora y media, pero así conocimos todos sus rincones… el corazón frente al embarcadero, el muelle frente al castillo, el castillo (al cual no subimos y su entrada cuesta 11€ por persona), la zona de playa y la pasarela de madera que te lleva por su orilla… rincones preciosos que solo descubres si le das la vuelta caminando.

Entre una cosa y otra se nos habían hecho las 10:30h de la mañana, la hora perfecta para ir a alquilar nuestra pletna (la embarcación típica del lago) y llegar hasta la isla central. Nos costó 15€  (las alquilamos en el Pletna Lake View) y ¡es una embarcación a remo!

En el lago están prohibidos los motores para mantener el medioambiente. Tras subir los 99 escalones llegarás hasta la Iglesia de la Asunción donde podrás pedir un deseo y tocar su campana. La gente suele pedir que regresen los 6€ que acaban de pagar de entrada jejeje

Paseo en Pletna por el lago

La verdad que fue divertidísimo, otra cosa no, pero reírnos nos reímos un buen rato, de hecho, en más de una ocasión nos visualicé en el agua con cámara de fotos incluida. Eso sí, nos encantó el paseo, y junto a subir al mirador de Ojstrica, y dar la vuelta al lago, es un imprescindible de la visita a Bled.

En teoría teníamos una hora de alquiler, pero casi fueron dos, y no nos dijeron nada, supongo que porque estábamos en temporada baja. Fuimos a recoger las maletas al hotel y antes de poner rumbo de vuelta a Venecia, teníamos una parada más en Eslovenia, el Lago Bohinj.

Lago Bohinj

Antes de salir de Bled, volvimos a parar en el supermercado Mercator y nos compramos de nuevo unas barritas energéticas y unos batidos de proteína por 5€ para merendar de camino a Bohinj.

En apenas 20 minutos, desde Bled, hallamos esta maravilla de la naturaleza que cambia su aspecto notablemente en función de la estación del año en la que nos encontremos. Nosotros llegamos a Ribcev Laz, que es el primer pueblo al llegar al lago; aquí hay restaurantes, cafeterías y una oficina de turismo donde se indica todo lo que se puede hacer en los alrededores, nos pareció precioso.

Lago Bohinj

Alrededor de las 13:30h ya si que retomamos la carretera de vuelta al Aeropuerto Marco Polo. Tardamos otras dos horas y media en llegar, pero esta vez llevábamos las pizzas que nos habían sobrado de la noche anterior y no nos saltamos la comida jejeje Volvimos a pagar los 10,20€ del peaje de la autopista, rellenamos el depósito de gasolina (53€), dejamos el coche en el «return rent a car» y nos fuimos caminando al embarcadero de Alilaguna que estaba justo al lado.

Hay diferentes formas para llegar del aeropuerto al centro de Venecia, pero nosotros optamos por esta, ya que nos parecía la mejor en relación comodidad – rapidez – precio. Compramos los billetes a través de la página web de Alilaguna tanto de ida como de vuelta, y nos costó 25€ por persona (12,5€ por trayecto). Nosotros utilizamos la línea Arancio (naranja), ya que nos dejaba justo en el Puente Rialto, al lado de nuestro alojamiento la primera noche.

Llegando a Venecia con Alilaguna

En su página web podéis consultar los trayectos de las diferentes líneas y sus horarios, ya que éstos varían según la temporada turística. Algo que has de tener en cuenta, si compráis las entradas por Internet como nosotros, cuando lleguéis el muelle, tendréis que validarlas en la taquilla para que os den un billete real, sino no os dejarán embarcar.

Otra cosa, y esta no nos gustó, es que las plazas en la embarcación son limitadas, y aunque llegues con una hora de antelación, si hay gente delante de ti y ocupan todas las plazas, te tendrás que esperar al siguiente, que probablemente tarde media hora en pasar. Tener esto en cuenta sobretodo para el camino de vuelta al aeropuerto.

Recién llegados a Venecia

La entrada a Venecia fue espectacular, ya nos habían dicho que era una ciudad diferente, pero las palabras no le hacían justicia, era MÁGICA, con todas las letras. Algo me dijo en mi interior que este viaje iba a ser muy especial, y es que si el principio en el lago Bled había sido increíble, Venecia lo iba a ser más.

A las 18:45h desembarcábamos en el muelle del Puente Rialto, boquiabiertos y entusiasmados por estar delante de un nuevo rincón del planeta por descubrir. Lo primero que hicimos fue ir a hacer el check-in a nuestro hotel de esa primera noche, el Hotel Palazzo La Scala, que se encuentra a escasos 300m del Puente Rialto. Nos costó 56€ la noche con tasas incluidas y sin desayuno, tener en cuenta que los trámites del check-in se hacen en un hotel asociado que os mencionarán una vez que tengáis la reserva hecha.

Recién llegados a Venecia

Una vez dejamos los bártulos en la habitación y nos abrigamos un poco, ya que por la noche refrescaba, salimos a explorar la ciudad de noche, sin rumbo, siguiendo nuestro instinto y nuestra curiosidad. Siempre que llegamos a una nueva ciudad nos gusta hacerlo así, dejar que nos sorprenda y conocerla sin tener que ir pegados al GPS del móvil.

La suerte nos llevó hasta Dal Moro’s Fresh Pasta to Go, donde nos cogimos dos cajitas de pasta para llevar con bebidas y cenar en la habitación, nos costó 19€. La verdad que allí nos dimos cuenta de que Venecia es una ciudad carísima para comer, así que esta sería nuestra especialidad para abaratar el viaje.

Nos fuimos a dormir saciados y felices, mañana nos tocaba conocer la ciudad de día, y la app del tiempo del móvil nos anunciaba solazo ¿que más podíamos pedir?

 

Puente Rialto a primera hora de la mañana
  • VIERNES 22 DE MARZO DE 2019:

El despertador sonó bien temprano, exactamente a las 06h de la mañana, si queréis aprovechar y conocer lugares emblemáticos de la ciudad sin aglomeraciones de turistas, esta es vuestra única opción. Nos vestimos, dejamos las maletas preparadas para venir más tarde a buscarlas, ya que no teníamos el check-out hasta las 11h, y nos fuimos a explorar.

La primera parada del día fue el Puente Rialto, ya que lo teníamos a escasos 300m del hotel. Cuando llegamos, estuvimos una media hora prácticamente solos. Este puente es el más antiguo de los cuatro puentes que cruzan el Gran Canal de Venecia, y también es el más conocido, tanto por su diseño como por su historia. Durante años fue el centro económico más importante de Venecia.

Vistas desde la parte alta del Puente Rialto

El Puente Rialto se construyó entre 1588 y 1591 con un diseño del arquitecto Antonio da Ponte para sustituir al anterior puente de madera, ya que éste se había derrumbado dos veces y había sido quemado en otra ocasión.

Aprovechamos para conocerlo y retratarlo en todas sus perspectivas, no teníamos que desperdiciar el momento, y la verdad que nos lo pasamos genial, es realmente majestuoso e imponente al tenerlo delante.

Continuamos caminando unos escasos metros hasta la Riva del Vin (ribera del vino), que ladea el Gran Canal desde el puente de Rialto hasta la Iglesia de San Silvestre, en el lado del sestiere de San Polo. Es uno de los pocos tramos del Gran Canal flanqueado por un recorrido peatonal.

El nombre deriva del hecho de que en este lugar comenzaron a llegar y amarrar los barcos cargados de vino, una costumbre que se prolongó hasta mediados del siglo XIX. Algunas crónicas venecianas, como la de Bajamonte Tiepolo, tras el fracaso de su conspiración de 1.310, confirmaron que ya a principios del siglo XIV la ribera era usada para el transporte y el comercio del vino: el noble veneciano, para asegurarse la fuga y evitarse ser perseguido por barcos, hizo retirar literalmente, «los barcos de vino que estaban amarrados en Rialto».

Riva del Vin
Riva del Vin

La verdad que desde esta zona también se obtienen unas vistas preciosas del Puente Rialto. Como se nos habían hecho las 08:30h de la mañana, de camino a nuestra siguiente parada del día, decidimos parar a desayunar, y que mejor elección que la cafetería Farini.

Madremia, tienen unos croissants de nutella y chocolate blanco con pistacho para morirse, además de unas focaccias con muy buena pinta. Tiene mesas y sillas para sentarse, y tres croissants con un café y un té nos costaron 8,30€. Al instante supimos que no sería la última vez que desayunaríamos aquí.

Con el estómago lleno, pusimos en marcha maps.me para que nos llevara a la Librería Acqua Alta. En la ciudad de Venecia se encuentra esta librería que ha hecho de un problema importante el mayor de sus atractivos. Se trata de la Librería Acqua Alta, que se inunda cuando sube el nivel del agua y se transforma en una librería flotante.

Su hora de apertura es a las 9h, y decidimos visitarla a esta misa, ya que habíamos leído en diferentes blogs que se abarrota de curiosos, que al igual que nosotros también quieren conocerla. Pues eso, a las 9h como clavos estábamos allí, y unos gatitos muy majetes nos dieron la bienvenida y nos invitaron a entrar (la entrada es gratuita, aunque nos pareció tan bien conservada, tan especial y sus dueños tan simpáticos, que no dudamos en comprar allí unas cuantas postales por 3,5€)

Terraza Librería Acqua Alta

Hay cierta época del año, durante los meses de otoño o invierno, en la que Venecia sufre un fenómeno conocido como «Acqua alta» (agua alta). 

Con el objetivo de proteger los libros del agua Luigi, el propietario de Acqua Alta, hizo acopio de  góndolas sobre las que poner tan preciada mercancía. De este modo, cuando el agua decide inundar este pequeño templo de la cultura y amenaza con ahogar los libros, éstos se salvan gracias a que están metidos en góndolas e, incluso, en alguna bañera. De este modo los libros flotan, desafían a su destino fatídico y ganan la batalla a los elementos atmosféricos.

Góndola de la librería Acqua Alta

La librería Acqua Alta no siempre se encuentra inundada por el agua, pero sí está inundada permanentemente de libros. Su aparente desorden forma parte de su encanto. Libros por todas partes: en góndolas, en cubos, en sillas, poniendo en riesgo la estabilidad de las estanterías y desbordando las mesas. No sólo libros: cuadros, láminas, cuadernos, postales antiguas, curiosidades que harán las delicias de los amantes del arte y la palabra escrita. Y gatos, muchos gatos a los que hay que ir apartando para buscar un libro en concreto.

Nos fuimos de allí encantados, se convirtió en una de nuestras visitas favoritas de la ciudad, y un imprescindible de todo viajero /a.

Rincones de la librería Acqua Alta

Continuamos nuestra visita por la ciudad, íbamos a conocer uno de los miradores que muchos viajeros pasan por alto en su escapada a Venecia, El Palacio Contarini del Bovolo. Si ponéis en Maps.me «Corte Contarini del Bovolo» os llevará sin problemas, hay que cruzar una especie de callejuela, y enseguida lo descubriréis a vuestra mano derecha.

Es famoso por su escalera de caracol, la cual se encuentra al exterior del palacio. Fue construido por la familia Contarini, durante el siglo XV. En su interior se encuentra una exposición, además de una maravillosa vista panorámica de algunos tejados de la ciudad y de San Marcos al fondo.

Palacio Contarini del Bovolo

Su entrada cuesta 7€ por persona y se puede adquirir allí mismo, el horario es de 10h a 18h, con el cual son bastante rigurosos. A nosotros nos encantó esta visita, creo que estuvimos allí alrededor de una hora y media, y la recomendamos 100% para obtener unas vistas diferentes de la ciudad.

Creemos que a media mañana es el mejor momento para visitarlo, además, al ser un lugar menos conocido a nivel turístico, puedes disfrutarlo sin aglomeraciones, almenos ese fue nuestro caso y nuestra experiencia. Eran las 11h, así que fuimos al hotel a hacer el check-out y llevar las maletas a nuestro Airbnb junto a la Plaza San Marcos, donde pasaríamos las próximas dos noches. Nos costó 230€ + 16€ que nos cobraron allí de impuesto turístico ¡¡os lo recomendamos sin lugar a dudas!!

Una vez echo el traslado, callejeando de camino al barrio de Cannaregio, pasamos justo frente a la Corte Grimani, todos los rincones de Venecia son preciosos, pero éste, es uno de nuestros favoritos. Con todo, Venecia tiene un encanto singular. Prueba de ello es que millones de turistas de acercan cada año a la ciudad italiana para conocer de cerca un escenario de cuentos de hadas, repleto de palacios, música, arte y tradición.

Porque la ciudad, que en su día fue una próspera república independiente, ha sabido conservar su pasado y hoy, ofrecerlo al mundo, eso es lo que la hace diferente.

Corte Grimani

Llegamos caminando sin problemas, en unos 20 minutos al Barrio de Cannaregio. Localizado al norte de Venecia, es uno de los barrios más poblados dada su gran extensión y también de los más famosos, ya que fue elegido por célebres artistas como Tintoretto o Tiziano como lugar de residencia,«si quieres observar la vida real de los Venecianos no dudes en conocerlo».

Dado que es un enclave muy cuidado, está repleto de restaurantes, cafés, pizzerías y tiendas. Nos gustó especialmente el diseño de los edificios, muy diferentes a los del resto de la ciudad, caracterizados por su altura y por los numerosos y angostos callejones que lo recorren.

Ponte Chiodo de Cannaregio

Nos llegamos hasta Il Ghetto o Barrio Judío, que se ubica precisamente aquí; y con él, sus sinagogas -o scoles venecianas-, el Museo Judío y el Memorial del Holocausto. Este barrio contrasta con el resto de Cannareggio por su tranquilidad, si se compara con las demás zonas del barrio y de la misma Venecia.

Aprovechamos para comer unas focaccias, unos dulces italianos y unos refrescos, sentados frente al canal por 21€. Se nos habían hecho las 15:30h y el cansancio empezaba a resonar en nuestros cuerpos, así que decidimos hacer una micro siesta en un muelle con vistas al Gran Canal y al que daba un solecito que ayudaba a adormecernos.

Parte judia de Cannaregio

¡¡ Pilas cargadas !! Volvimos caminando hacia el centro de Venecia, y nos dimos cuenta de que ya llevábamos casi 24h en la ciudad y todavía no habíamos comido ni un helado 😛 Así que para ponerle remedio, nos fuimos directos a la heladería Suso, recomendada por nuestra amiga Vero del blog «Sinohasviajado» a comer probablemente el mejor helado de toda Venecia 🙂 (nos costaron 4€ cada uno).

Escogimos un muelle poco ajetreado de la ciudad para comérnoslo y ser conscientes de todo lo que estábamos viviendo.

Antes de irnos a la habitación a darnos una ducha y ponernos guapos para ir a ver el atardecer, no dudamos en acercarnos al muelle del Palazzo Ducale, desde donde obtenemos unas vistas preciosas de la Basílica di San Giorgio Maggiore.

Venecia es para sentarse y disfrutarla y eso estábamos haciendo. Para todos los futuros viajeros, avisaros de que es una ciudad muy fácil de recorrer, con un buen calzado y ganas de caminar, podéis ver que se pueden ver muchas cosas sin prisas y disfrutando.

Muelle del Palazzo Ducale

Volvimos al hotel a ducharnos, cambiarnos de ropa e irnos al Puente Rialto, donde habíamos empezado el día para esta vez, ver atardecer. Segundo atardecer en la ciudad y volvía a dejarnos sin palabras ¿podía ser más romántica esta ciudad?

Volvimos a ir a Dal Moro’s Fresh Pasta to Go a buscar la cena, ya que era bueno, bonito y barato, no dudamos en repetir. Esta vez nos costó 14€, ya que no pedimos bebidas, y nos lo llevamos al apartamento de Airbnb para cenar. Se terminaba un gran día, pero era la víspera de ¡¡mi 29 cumpleaños!! Mañana viviría por fin mi primer cumpleaños viajero, haciendo así un sueño realidad.

  • SÁBADO 23 DE MARZO DE 2019:

¡¡¡Feliz cumpleaños!!! Así me despertaba John a las 6am y con la habitación llena de globos de corazones. Despertarte en Venecia el día de tu cumpleaños es el mejor regalo de la vida, ahora era mi responsabilidad disfrutarlo y exprimirlo al máximo.

Como veis, volvimos a levantarnos muy temprano para ir a conocer la Plaza San Marcos sin apenas gente ¡¡y lo conseguimos!! Nuestra habitación estaba a tan solo 4 minutos caminando, así que llegamos enseguida.

Plaza San Marcos

La Plaza de San Marcos se encuentra en el corazón de Venecia. Mide 180 metros de largo por 70 metros de ancho y es la única piazza de Venecia, ya que es resto son piazzales o campos. Su construcción se inició en el siglo IX adoptando el tamaño y forma actual en 1177, siendo pavimentada 100 años después.

Se dice que es una de las plazas más bonitas del mundo, Napoleón Bonaparte la definió como «El Salón más Bello de Europa«. Además, la plaza es el lugar más bajo de Venecia por lo que, cuando hay «acqua alta» es el primer lugar en inundarse. Cuando esto sucede, las autoridades colocan pasarelas para el tránsito de los ciudadanos y visitantes. Dependiendo de la época, si tenéis suerte (o mala suerte, depende para quien), podréis ver la plaza llena de agua.

Plaza de San Marcos

Los edificios más importantes de la plaza son la Basílica de San Marcos, el Palacio Ducal, el Museo Correr, el Campanile (el campanario de la basílica) y la Torre dell’Orologio.

En el balcón superior de la Torre del Reloj (Torre dell’Orologio), de estilo renacentista, dos moros de bronce tocan las horas. Durante la Epifanía y la Ascensión sale cada hora una procesión de Reyes Magos presididos por un ángel, todo un espectáculo. Vale la pena destacar también las Columnas de San Marco y San Teodoro junto a la entrada de la plaza en el Gran Canal. Fueron erigidas en granito en 1172 en el lugar en el que se celebraban las ejecuciones públicas.

Plaza de San Marcos

En la Plaza de San Marcos está prohibido comer y beber, arrojar basura y dar de comer a las palomas. Si queréis comer en la calle, en las cercanías al Gran Canal tenéis los jardines Giardini ex Reali.

De ahí nos fuimos caminando hacia la zona del Muelle del Palazzo Ducale, donde habíamos estado ayer por la tarde, esta zona de muelles fue nuestra favorita de toda Venecia. Al ser tan pronto, vimos a todos los gondoleros preparando sus góndolas y poniéndose sus camisetas a rayas (un paseo en góndola de 30 minutos cuesta 80€ y caben hasta 6 personas; os será fácil contratar una allí mismo).

Muelle del Palazzo Ducale

Justo la lado, está el Ponte della Paglia, desde el cual se obtienen unas vistas impresionantes del Puente de los Suspiros. Éste, fue construido en 1614 para unir el edificio del Palacio Ducal con el edificio de los nuevos calabozos.

Su nombre viene precisamente de los supuestos suspiros que hacían los reos que eran condenados y trasladados a la contigua prisión, al ver desde el puente la última imagen de la laguna de Venecia y de la Iglesia de San Giorgio Maggiore.

Puente de los Suspiros

¿Pero sabes que también tienes la posibilidad de cruzar por el interior del Puente de los Suspiros? Efectivamente, en tu visita del Palacio Ducal, una vez hayas recorrido los grandes salones oficiales, iniciarás el denominado itinerario secreto que te permitirá seguir el recorrido que hacían los reos.

En este tour podrás visitar la Sala de la Inquisición, la Cámara de la Tortura, y también cruzar el Puente de los Suspiros, un pasadizo realmente oscuro, casi tétrico, con dos pasillos separados, desde donde llegarás hasta el edificio de la Prisión. Desde el famoso puente podrás asomarte a los ventanucos y tener la misma sensación que tenían los reos que lo cruzaban.

No nos queríamos ir de Venecia sin conocer la isla de Burano, así que lo que hicimos fue informarnos a ver cuál era la manera más económica de llegar. Nos fuimos caminando hasta la parada de Vaporetto nº12 que va de Fondamente Nove D hasta Burano. El billete sencillo de 75 minutos cuesta 7,5€ por persona y trayecto y pasa cada 20 minutos. Este es el que escogimos nosotros, ya que el trayecto de Fondamente Nove D a Burano tardaba 45 minutos, así nos costó en total 30€ los dos, y compramos los billetes en la máquina que hay frente a la parada de vaporetto.

Si no queréis caminar tanto y visitar también las islas de Murano y Torcello, podéis pagar 20€ por persona por el billete de 24h. Si no os aclaráis mucho con el transporte, podéis consultar esta web, donde puedes calcular el itinerario desde un punto a otro, con las opciones de transporte público, combinaciones, horarios, etc

Bienvenidos a Burano

A las 11h de la mañana ya estábamos en Burano. Hacía un día espectacular, perfecto para recorrer todos sus rincones. Es una pequeña isla situada a 9 kilómetros hacia el norte de Venecia, habitada por aproximadamente 3000 personas. Lo que hace de esta Isla una de nuestras favoritas, son las peculiares casas pintadas con colores vivos, sus canales de agua en vez de calles, y barcas en vez de coches, lo que lo hace aún más bonito por la tranquilidad que se respira en esta isla.

Se dice que la coloración de las casas tiene orígenes antiguos: Los pescadores habitantes de la isla decidieron pintar sus casas con colores llamativos y diferentes para que fueran visibles fácilmente a la distancia durante los días de niebla, de esta manera podían regresar a casa sin problemas.

Rincones de Burano

Burano es una isla pequeña y tiene una sola plaza, con una sola iglesia que tiene un campanario bastante característico: tiene una fuerte inclinación (como la Torre de pisa) debida al cedimiento de las bases que conforman el subsuelo.

La isla de Burano también es famosa por su elaboración artesanal de encajes: aún hoy las señoras se sientan a las puertas de sus casas a tejer los mas impresionantes encajes, con las formas más insólitas que puedas imaginar.

Isla de Burano

Burano es uno de esos “secretos” mejor guardados, reservado para los turistas bien informados o bien aconsejados (como todos vosotros ahora), pues no todos ellos llegan hasta aquí, lo que lo hace aún más interesante, ya que sus calles no se encuentran tan abarrotadas como las de Venecia.

La Isla en sí es pequeña, y se recorre en poco tiempo (2 o 3 horas si tienes prisa) pero aconsejamos disfrutarla con la tranquilidad que se respira en sus calles, dejándose llevar por la belleza de este lugar.

Eran las 15h cuando regresábamos de nuevo a Venecia, teníamos un hambre que daba calambre 😛 Se notaba que era sábado y que la ciudad tenía muchos más turistas que el día anterior. Ese día, para abaratar el presupuesto diario, nos tocó comer en el Burger King, dos menús por 20€ sentados con vistas al canal como venía siendo costumbre, y a continuar la marcha.

A las 16:30h teníamos hora para subir al mirador de la terraza T Fondaco (podéis reservar vuestra visita aquí). Hay que subir a la 4ª planta del centro comercial hasta llegar a una especie de salón de exposiciones, donde has de avisar al seguridad, enseñarle tu reserva y te colocará en la cola hasta que llegue tu turno. Por cierto, su horario es de 10h a 20h.

Mirador T Fondaco

Si no tienes cita previa, cuando subas a la 4 planta utiliza los iPads para hacerlo. Desde esta azotea gratuita se obtienen unas vistas 360º increíbles del Gran Canal y de la ciudadEl tiempo para estar en la azotea son 15 minutos, aunque si hay poca gente no suelen ser estrictos con la hora.

La verdad que para ser gratis, es increíble, así que no os olvidéis de hacer vuestra reserva y conocer este increíble mirador. En el mismo centro de la isla más importante y grande de la laguna veneciana, sobre el gran canal y con el puente Rialto como testigo, las imágenes que se pueden capturar de la ciudad son extraordinarias. Además existen indicaciones en la propia terraza para reconocer cuáles son esas torres y cúpulas que destacan en el horizonte. Y en los días claros se aprecian a la perfección las montañas de la cordillera de los Alpes.

Mirador T Fondaco

Se nos empezaba a echar la tarde encima, así que nada más bajar nos fuimos hacia las últimas visitas del día. Por eso nos fuimos hacia el más meridional de los cuatro puentes que atraviesan el Gran Canal de Venecia, el puente de la Academia (en italiano Ponte dell’Accademia). 

De madera, y con añadidos de hierro, fue estrenado a comienzos de 1933 tras sustituir a una construcción anterior. Comunica a pie la Gallerie dellAccademia y el Palazzo Cavalli-Franchetti. Su situación entre fastuosos palacios con ventanas góticas permite tener desde el centro del mismo una de esas visiones del Gran Canal que recuerdan a los lienzos de Canaletto.

Vistas del Gran Canal desde el Puente de la Academia

Al fondo destaca la cúpula de Santa Maria della Salute, La Basílica de Santa María della Salute es uno de los edificios religiosos más importantes de Venecia. Su cúpula aparece en gran parte de las postales más conocidas de la ciudad.

Los inicios de Santa María della Salute se remontan a 1631, año en que comenzó su construcción. La basílica fue eregida para celebrar el fin de la peste que eliminó a gran parte de la población de la Región del Véneto. Su entrada es gratuita y abre todos los días de 9:30 a 12:00 y de 15:00 a 17:30 horas.

La Basílica de Santa María della Salute

Nos quedamos allí sentados, mirando hacia la Basílica de San Marco hasta que se fue el sol. Esa noche quedamos con la bonita pareja viajera de @derutaenrutaa, también estaban de escapada por la ciudad de Venecia, así que aprovechamos para tomarnos unos cocktails y brindar por los viajes, por mi cumple viajero y por habernos conocido 😛

Como molan esos encuentros viajeros lejos de casa, tras una agradable velada, llegamos al apartamento sin apenas sentir las piernas, estábamos kao literal. Nos dimos una buena ducha y a dormir, había sido un día de cumple genial, mañana acababa esta aventura y tocaba volver a casa.

Hasta pronto Venecia
  • DOMINGO 24 DE MARZO DE 2019:

Esta vez no nos hizo tanta ilusión que sonara el despertador, hoy nos anunciaba que tocaba volver a casa, y con ello la odisea del regreso… Nuestro vuelo salía a las 09:30h de Venecia, llegando a las 11:20h a Barcelona (como ya os comentamos al principio, con la compañía vueling)

Así que nos fuimos directos a coger el bote de Alilaguna de la línea arancio que salía del Puente Rialto a las 06:30h y llegaba al Aeropuerto a las 07:40h. El billete lo habíamos sacado por internet con el de ida, y ya lo teníamos validado del día que lo cogimos para venir.

Y hasta aquí una nueva aventura de @elmundoesmejorcontigo. En nuestro perfil de Instagram encontraras todas las «stories» de nuestro viaje en «destacadas» ¡¡no te los pierdas!! Muchas gracias por acompañarnos en cada aventura ¡¡nos vemos en la próxima!!

«No olvides viajar siempre con Seguro de Viaje. Nosotros utilizamos Mondo para contratar todos nuestros seguros. Te dejamos un 5% de descuento para tu próxima aventura a través de este enlace»

Además, os adjuntamos los enlaces de todo nuestro «EQUIPO FOTOGRÁFICO VIAJERO»:

 

2 thoughts on “Escapada al Lago Bled y a Venecia

  1. Qué bonito! Es una idea estupenda la de visitar el lago Bled de Eslovenia. Me lo apunto!

    Qué tipo de trípode lleváis a los viajes para vuestras fotos?

    Gracias!

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