Sri Lanka día 15: Año nuevo en Tissa.

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Safari en Tissa

El despertador había sonado a las 04:00h, ya que habíamos quedado con nuestras familias para tomarnos las uvas (tradición española) de nochevieja juntos. Era la primera vez que empezábamos un nuevo año de viaje, y eso prometía, además año impar, nuestros favoritos 🙂 Nos hizo mucha ilusión compartir juntos ese momento, a tantos kilómetros pero a la vez tan juntos… encima estábamos a punto de vivir nuestro tercer safari en el país ¿Que más se podía pedir?

Con las pilas bien cargadas, y con los propósitos de año nuevo controlados 😛 bajamos a la recepción del hotel para esperar a nuestro Jeep. Habíamos contratado el Safari al Parque Nacional de Yala con nuestro hotel, el Saman Resort, por unas 5.400 Rupias por persona (unos 35€), con merienda/ desayuno incluido y la entrada al parque incluida. El tour dura unas 7h, de las 5h de la mañana que pasaron a buscarnos, a las 12h que nos llevaron de vuelta al hotel.

Pensábamos que iríamos con otros viajeros, pero volvimos a ir solos (¡Mejor para nosotros!). Así que en la oscuridad de la noche y a toda velocidad, pusimos rumbo a la entrada del parque (1h de camino).

“Llevar abrigo porque aunque sea verano o haga calor, a esas horas y a esa velocidad hace un frío que pela arriba del jeep” 

Lo que más nos decepcionó nada más llegar, fue la cantidad de todoterrenos como el nuestro que había en la entrada, algo que no nos había pasado en los otros dos safaris que habíamos hecho. Por suerte, el parque es enorme, y nada más entrar cada uno se fue dispersando por un camino diferente.

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Este precioso pavo real salió a saludarnos

Con monos que interrumpen en los árboles, pavos reales que lucen sus mejores galas, elefantes que pasean con calma y muchísimos animales más, el Parque Nacional de Yala parece el “Libro de la selva en vivo”. No nos tocó un conductor muy hablador, y pocas veces nos contaba algo de lo que veíamos, aún así todo nos parecía alucinante.

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Jabalí en Yala

Yala combina una reserva natural estricta con un parque natural, ocupando un total de 1.268km cuadrados, aunque el bloque más visitado es el I, el más cercano a la ciudad de Tissa. Se dice que solo en este bloque hay una población estimada de 25 leopardos, uno de los mejores parques del mundo para divisar a estos felinos, aunque nosotros no corrimos esa suerte y nos volvimos a casa sin conocerlos (dicen que la mejor época para verlos es de Marzo a Junio).

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Búfalos pastando

En el parque se estiman que habitan unos 300 elefantes, nosotros vimos muchos menos que en Udawalawe, aunque si que encontramos a algunos de ellos por el camino y pudimos disfrutarlos bien cerquita y en absoluta soledad. Uno de los momentos más mágicos del viaje. Tener a ese gran paquidermo delante campando a sus anchas no deja en balde a nadie.

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Disfrutando de un momento mágico

La mejor época para visitarlo es al final de la estación seca (marzo/abril), ya que hay una mayor concentración de animales en los llanos. Nosotros lo visitamos a principios de Enero y la verdad que pese a no ver al Leopardo, nos fimos muy satisfechos. Conseguimos divisar: chacales, jabalís, búfalos, elefantes, cocodrilos, mangostas, monos y diversas especies de aves.

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Un jabalí que se había rebozado bien

Podríamos decir, después de visitar los tres parques, que este fue el que menos nos sorprendió, pero no por su belleza y su naturaleza, sinó porque ya habíamos alucinado con todo lo que habíamos visto en los anteriores. Aun así, lo disfrutamos muchísimo, en nuestro país es imposible ver a un jabalí salvaje quitándose el barro en un árbol tan campante 😛

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Cría de elefante que se nos cruzó

Uno de los momentos más tiernos del día fue cuando se nos cruzó de la nada esta cría de elefante, escoltada por estos blancos pajaritos. El chófer paró el motor del jeep para no asustarla, y la vimos pasar frente a nosotros con cuidado para volverse a perder entre la maleza. Sin duda, éramos unos afortunados de empezar así el año.

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Playa donde se encuentra el monumento al Tsunami

Hicimos una parada sobre las 10h, antes de iniciar el camino de vuelta a la salida del parque, en la playa del bloque I. Aquí arrasó con fuerza el tsunami de 2004, llevándose con el la vida de muchos animales, turistas y locales de la zona… hay un monumento en memoria de todos los seres vivos que perdieron la vida aquel día. Además mucha gente local peregrina hasta aquí para orar frente al mar… la verdad que es una zona que pone los pelos de punta…

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Chacales en el camino de vuelta

Una vez que volvimos al jeep y pusimos rumbo a la salida, continuamos asombrándonos de la fauna del parque. El camino de vuelta al hotel se nos hizo eterno, además el conductor se dormía literalmente y teníamos que ir hablando bastante fuerte para despertarlo… ¡¡vaya cague!! Al llegar, recogimos nuestras mochilas, las metimos en el tuk tuk y pusimos rumbo a Mirissa.

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Playa Medaketiya

De camino a Mirissa teníamos varias paradas apuntadas para conocer por fin las famosas playas del Sur de Sri Lanka. La primera que nos encontramos fue la playa de Tangalla, dejámos el tuk tuk en el arcén y nos bajamos un ratito a poner los pies en la arena. Justo después llegamos por caminos perdidos a las playas de Medaketiya y Marakolliya...(si ponéis los nombres en la app de maps.me os lleva sin problemas) son larguísimas y dan pie a pegarse un buen paseo. No son aptas para el baño por la peligrosidad del oleaje.

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Faro de Dondra

Otras de las paradas que hicimos en el camino fueron el Faro de Dondra y la Playa de Goyambokka, nuestra favorita. De aguas turquesas y palmeras con cocoteros junto a la arena… paraíso tropical. Nos quedamos un buen rato sentados en las rocas viendo como rompían en la orilla, un ratito de tranquilidad para antes de llegar a la ajetreada ciudad de Mirissa.

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Playa de Goyambokka

Sobre las 17h llegamos a la turística Mirissa, fue la primera vez en todo el viaje en la que nos encontramos con tantos turistas, algo que nos chocó bastante acostumbrados a la soledad del viaje. Aunque nos gustó mucho el rollito “tranqui” que había, así que nos pusimos los bañadores y nos fuimos a comer algo y ver el atardecer con unos buenos zumos naturales, frente al mar. Además tuvimos la suerte de reencontrarnos con nuestros amigos ibicencos y pasamos una velada estupenda.

  • Sitio recomendado para ver el atardecer: Playa de Weligambay Villas. Habrá un vigilante en la puerta, pero basta que digáis que sois del hotel, aunque no sea verdad 😛 el atardecer es alucinante des de allí.
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Atardecer en Mirissa

Nunca hubiésemos imaginado un año nuevo así, tan increíble, tan maravilloso, tan especial… esperamos poder vivir esta experiencia otra vez más. Ya nos quedan poquitos días de nuestra aventura en el país ¿preparados para la recta final?

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Autora: Sonia Sánchez @elmundoesmejorcontigo

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