Perú día 1: De Lima al Oasis de Huacachina.

 

Por fin había llegado el día, tocaba coger las mochilas para emprender juntos una nueva aventura por el mundo, un viaje soñado y esperado con ansias estaba a punto de materializarse. Nos acompañaban los nervios previos a la salida de la zona de confort, las características cosquillas en el estómago, y es que por primera vez íbamos a viajar a un continente totalmente desconocido para nosotros, Sud América nos esperaba con los brazos abiertos y estábamos deseando vivirlo al máximo, así que iniciamos el relato de uno de los viajes que más nos han marcado ¿Os venía con nosotros?

Nuestro vuelo directo de Madrid a Lima, capital de Perú, salía el 13 de Enero de 2018 a las 23:55h con Air Europa, así que tras facturar la mochila de John y cenar algo en el Starbucks de la terminal, embarcamos en un impresionante Boeing 787 Dreamliner muy nuevo (para poder sentarnos juntos tuvimos que pagar los asientos a la hora de hacer el check-in online).

Como se trataba de un vuelo nocturno, nos pusimos una película y nos quedamos fritos, bueno John antes que yo, que me tuve que amoldar a la incomodidad que me producían las turbulencias procedentes de atravesar el Oceano Atántico. Así pues, 12h más tarde, aterrizábamos en el aeropuerto internacional Jorge Chávez de Lima a las 6h de la mañana hora local del 14 de Enero (habíamos retrocedido 7h en el tiempo 😛 ).

Mientras John esperaba la mochila, fui a cambiar algo de dinero en el mismo aeropuerto para poder pagar el taxi hasta la terminal de buses de Cruz del Sur – Javier Prado. Entablamos conversación con un hombre de negocios que viajaba junto a nosotros en el avión y acordamos compartir taxi, así que después de nuestro primer regateo, conseguimos sacarlo por 40 soles los tres (unos 10€ de los cuales pagamos 6€), acorde al precio orientativo que llevábamos anotado.

Respirábamos por primera vez en nuestra vida aire limeño, estábamos algo cansados del viaje en avión, pero la emoción podía con nosotros. Tras unos 30 minutos llegamos a la parada de buses, algo desértica a esas horas, y como nuestro bus no salia hasta las 9h, nos subimos a la cafetería a llenar los estómagos con unas empanadas deliciosas y un café y un té.

De camino a Ica

Tras informarnos en el mostrador principal de cuál era nuestra puerta de embarque y facturar las mochilas (siempre facturamos las mochilas grandes en los trayectos de bus y llevábamos las pequeñas con las pertenencias personales con nosotros), a las 9h en punto estábamos sentados en nuestros asientos que previamente habíamos comprado por internet (toda la información de como comprar los tickets de bus aquí) rumbo a Ica.

Tardamos 4h y media en llegar, las cuales aprovechamos para pegar una cabezadita y cargar las pilas, hasta que nos despertaron para ofrecernos una merienda gratuita a bordo que estaba bastante rica. Además, en el bus, teníamos una pantalla interactiva individual con películas, música y libros y conexión wifi, aunque iba un poco lenta. Nos llamo mucho la atención, que en el bus había una pantallita en la que ponía la velocidad a la que iba el bus en cada momento, ya que no pueden pasar de 90km/h y es una manera de ejercer control sobre el conductor y evitar los comunes accidentes del país.

Hotel Desert Nights Ecocamp

Llegamos a las 13:30h a la terminal de buses de Cruz del Sur de Ica, y en la puerta, conocimos a un joven viajero al cual le preguntaos si quería compartir taxi hasta el Oasis de Huacachina, y tras su respuesta afirmativa, negociamos uno por 7 soles (1,75€ euros), nos sentíamos unos expertos del regateo 😛 Durante los 15 minutos de trayecto en ese mini taxi conocimos un poco más a aquel viajero solitario que ya llevaba 3 meses recorriendo SudAmérica, y nos contaba que había vendido todas sus pertenencias materiales y dejado su trabajo para emprender esta gran aventura ¡¡¡ Que inspiración encontrarnos a gente así en los viajes !!!

Estábamos ante un paisaje totalmente desértico, y muy lejos quedaban aquellos 5ºc de máximas que habíamos dejado en España, en la costa de Perú ¡¡¡era pleno verano!!!. El taxista nos dejo en la puerta del “hotel” (si queréis información más detallada de todos nuestros alojamientos del viaje la podéis encontrar aquí), hicimos el check-in, nos enseñaron nuestra tienda – dormitorio, y no lo dudamos ni un momento, nos pusimos los bañadores y nos fuimos directos a la piscina a darnos un chapuzón.

Dunas alrededor del Oasis

Una vez fresquitos, nos fuimos a buscar información sobre la excursión de Buggies y sandboard que queríamos hacer esa misma tarde. Sabíamos que todas suelen empezar sobre las 16h /16:30h para ver el atardecer desde la zona más alta, así que íbamos con tiempo. Preguntamos precios  y condiciones en el hotel, pero no nos ofrecían lo que queríamos, ya que teníamos claro que queríamos ir en un buggie solo para nosotros. Así que nos fuimos a inspeccionar el oasis y encontramos un local que nos gusto bastante, (os dejamos el enlace aquí) y acordamos la excursión en buggie para nosotros solos por 30€ por persona de las 16:30h a las 19:30h (pagamos con tarjeta).

Aprovechamos y también pedimos información para realizar la excursión de Islas Ballestas y Reserva Nacional de Paracas al día siguiente y que nos cuadrara con el bus de vuela a Lima. Finalmente también lo dejamos reservado con Angel Desert Tours por 20€ por persona de las 8h a las 16:30h del día siguiente.

Vistas del oasis desde las dunas

Con los deberes hechos, no pudimos esperarnos más y nos fuimos a dar un paseo por el oasis, comimos unos sandwiches en un barecito que había cerca del hotel y nos subimos caminando hasta una de las dunas cercanas para tener la que sería la mejor perspectiva del mismo ¡¡¡vaya pasada estar en este lugar en mitad del desierto!!!

Alas 16:30h estábamos en la puerta de la agencia como clavos. Al momento apareció Rubén, un chico peruano más o menos de nuestra edad muy simpático, se nos presentó y nos informó que él sería el encargado de nuestra excursión. Subidos al Buggie y con los cinturones puestos ¡¡¡ empezó la aventura !!! Os recomendamos que para esta excursión llevéis:

  • Ropa cómoda para practicar sandboard.
  • Gafas de sol para evitar que la arena os entre en los ojos.
  • Braga de cuello o pañuelo para taparos la boca y evitar que os entre arena.
  • Agua, ya que hace mucha calor.
Nuestro Buggie

¡¡¡Vaya descarga de adrenalina!!! en cuanto enfilamos la primera duna para adentrarnos al desierto pensaba que íbamos a rodar jejeje parecía que estábamos en una montaña rusa, era súper divertido. En estos momentos me encantaba ver la cara de John radiante de felicidad, esa felicidad característica que nos da VIAJAR.

Tras un rato de sube y baja adentrándonos en el desierto mientras Rubén respondía a nuestras curiosas preguntas del Oasis, se paró en una duna y sacó las tablas de sandboard ¿¿¿de verdad pretendía que nos tiráramos desde allí arriba??? pues sí, y John que es un cabra loca fue detrás de él 😛 Yo no me atreví, cuanto más mayor más miedosa me vuelvo, con lo que yo he sido jajaja

Sandboard en Huacachina

Paramos en varias dunas a tomar fotografías, disfrutar del paisaje y seguir practicando sandboard ¡¡¡John llegó a enlazar hasta dos dunas en una bajada!!! Nos encantaba hablar con Rubén, contrastar opiniones y que nos contara de su país… acabábamos de descubrir lo que más especial iba a hacer este viaje… no había barrera idiomática y eso nos permitía conocer mucho más a las personas que se cruzaban en nuestro camino, y por ende la cultura y tradiciones del país.

Nos acercamos hasta una zona espectacular para ver el atardecer, y allí si que me atreví a tirarme por una mini – duna jejeje y ¡¡que pasada!! aunque las grandes las seguía dejando para John 🙂 La verdad que esta excursión merece muchísimo la pena, nunca habíamos vivido nada parecido y os lo recomendamos al 100%.

Atardecer en las dunas

Antes de volver al hotel, Rubén nos llevó al mismo punto al que nos habíamos llegado nosotros caminando después de comer, lo que bastante más arriba. Desde allí las vistas del oasis te dejan con la boca abierta, así que nos sentamos un rato a disfrutar de ellas y a grabar ese momento en nuestras retinas para siempre.

A estas horas había mucha más gente local, familias, adolescentes, parejas de enamorados… que suben a las dunas para, al igual que nosotros, contemplar esta bella estampa. Sobre las 19:30h nos dejó en la puerta de nuestro hotel, todo había ido sobre ruedas, y nunca mejor dicho 😛

Vista del oasis desde las dunas

Aún quedaba un rato de sol, así que como llevábamos arena hasta en las pestañas y el carnet de identidad, nos volvimos a poner los bañadores y nos fuimos de nuevo a la piscina. Aprovechamos y bajamos las toallas y las cosas de ducha, ya que los baños son compartidos, aunque tenemos que decir que estaba todo muy limpio y cuidado, para quedarnos limpitos e ir a cenar.

Empezamos a notar en nuestro cuerpo el peso de las horas sin descansar y el agotamiento que conlleva un vuelo tan largo, así que decidimos ir pronto a cenar para mañana volver a estar al 100% ¡¡esto acababa de empezar, y que manera de empezar!!

Nuestro hotel en Huacachina

Buscamos alguna recomendación en internet y nos apareció el Desert Night (que no tiene nada que ver con nuestro hotel, aunque está justo enfrente), nos dejamos aconsejar por la camarera y nos pedimos un plato típico, el “lomo saltado” (aquí empezó nuestra adicción a esta comida), y un plato de pollo a la plancha con arroz para mí. De verdad que estaba todo delicioso, algo nos hizo sospechar que la gastronomía de este país nos iba a cautivar, y no andábamos nada desencaminados.

Tardamos nada y menos en caer rendidos ante morfeo, estábamos exhaustos de felicidad y todavía no sabíamos todo lo que nos deparaba esta gran aventura… pronto os seguimos contando 🙂

Nuestra cena en Desert Night

Posts relacionados:

Autora: Sonia Sánchez (www.elmundoesmejorcontigo.com)

2 thoughts on “Perú día 1: De Lima al Oasis de Huacachina.

  1. Yo amo Perú, no me canso de visitarlo. Y la comida peruana es la mejor del mundo mundial jejejejeje Hoy mismo cené lomo saltado en un restaurante peruano que tengo a 5 minutos de casa.

Deja un comentario