Cinque Terre en un fin de semana

Esta escapada ha sido tan especial… ¿alguna vez te irías de viaje con alguien que no conoces en persona? pues eso hice. Gracias a Instagram y a sus cosas buenas, tuve la suerte de conocerlas, de entablar una bonita amistad y vivir una experiencia tan especial como esta. Recuerdo perfectamente la víspera de mi 28 cumpleaños, cuando a las 23:59h me llegó un whatsapp de ellas con un regalo muy especial… ¡¡¡En junio nos íbamos juntas a conocernos y conocer Cinque Terre!!! Y aquí estoy, para contaros esta mágica escapada ¿te la vas a perder?

Los nervios previos a un viaje me acompañaban días antes de coger el avión, los mismos que se incrementaban al sumarse mi miedo a volar, ese miedo que había aparecido meses atrás y el cual todavía no había podido superar… encima esta vez me tocaba volar sola, la primera vez que me enfrentaba a ello des de entonces… pero todo valía la pena, tenía que echarle valor y hacerlo, no podía ser que me perdiera esa maravillosa experiencia por mi miedo irracional.

Además Vero y Tati me estarían esperando en el aeropuerto, mi mantra era “Todo va a ir bien, va a merecer la pena”. Y es que mucha gente de mi entorno no me entendía, me comentaban que ellos estarían más preocupados por hacer un viaje con alguien que no conocen en persona, que por subirse a un avión. Pero lo que ellos no sabían, es que a veces no es necesario conocer a alguien en persona para entablar una bonita amistad, y no dudaba que ese, sería el menor de mis problemas.

Mi vuelo Barcelona- Milán Bérgamo con Ryanair  se retrasó dos horas… ¡¡¡venga a acumular nervios!!! yo aún no había despegado y las chicas ya se habían encontrado, que envidia me daban 😛 Finalmente despegamos a las 14:20h del aeropuerto de el Prat, y sobre las 15:30h aterrizaba sana y salva tras un vuelo muy bueno, en la ciudad de la moda italiana, Milán. Mucho más relajada por haber llegado sana y salva, avisé a John y a mis padres y me faltaron piernas para ir corriendo a la salida… tras un zig zag con mucha destreza, conseguí salir, y apenas sin verlas, me basto escuchar sus gritos para saber dónde estaban.

Fui corriendo hacia ellas y nos abrazamos con tanta ilusión y tantísima alegría que algo me dijo en ese instante que este viaje iba a ser muy especial. Tras muchos achuchones, salimos del aeropuerto, y nos dirigimos a los buses que había justo enfrente para preguntar cuál era el que iba hacia la estación central de Milán, enseguida nos lo indicaron, pagamos 5€ por persona (menores de 4 años gratis) y en una hora aproximadamente llegamos a nuestro destino.

  • Bérgamo – Estación Central: salen cada 20/30 minutos de las 04h a las 00:45h.
  • Estación Central – Bérgamo: salen cada 20/30 minutos de las 03:10h a las 00h.
En la odisea de trenitalia

La mejor manera de llegar a Cinque Terre es en tren, nosotras lo hicimos des de Milano Centrale y veréis que hay diferentes tipos con más o menos transbordos y con diferente duración.

  • El más rápido es el que incluye el Cinque Terre Express y solo tiene un transbordo (tiene una duración de 3h / 3:30h, el precio ronda entre los 20€ y los 37€ por persona y el primero sale a las 06:10h y el último a las 21:10h).
  • Los más lentos duran entre 4h y 6h y tienen dos transbordos (el precio ronda entre los 20€ y los 37€ por persona y el primero sale a las 05:15h y el último a las 20:25h).
  • Podéis consultar todos los horaios y comprar los tickets por internet o en la misma estación en las máquinas de “trenitalia” (si los compráis allí os arriesgáis a que no haya sitio).

Debido a que mi vuelo se retrasó, tuvimos que coger el tren de las 18:25h des de Milano Centrale, que tras dos trasbordos y 4h, nos dejaría en Manarola (nos costó 20,50€ cada una). Mientras esperábamos a que se hiciese la hora, fuimos al Mc Donald’s de la estación, ya que nuestros estómagos empezaban a rugir; hablábamos como cotorras, y la verdad que desde el primer minuto sentí que las conocía de toda la vida 🙂

Cuando salimos en busca de nuestro tren, el servició de trenitalia cayó, así que la gente se empezó a volver loca sin saber hacia donde ir… y entre la muchedumbre, conseguimos encontrar a un revisor, que nos indicó que nuestro tren salía del andén número 22 ¡¡¡correr chicas que ya es la hora!!! Y aquí fue donde empezó nuestro Manarola Expressjejeje Validamos el ticket antes de subir (solo se ha de validar una vez), y nos acomodamos en un vagón, ya que nos quedaban dos transbordos por delante, uno en Genova Brignole (donde corrimos como si no hubiera un mañana porque perdíamos la conexión) y otro en Sestri Levante (aquí también agradecimos llevar mochila para salir corriendo).

Rincones de Manarola

A las 22:30h llegamos con noche cerrada a Manarola, uno de los pueblecitos principales de Cinque Terre, el cual nos serviría de base para los próximos dos días. Aunque el trayecto había sido largo, nos había pasado volando entre risas, confesiones y batallas viajeras… no hay nada como ir acompañada de dos amantes de los viajes.

El apartamento, con cocina, baño, terraza y capacidad para tres, lo conseguimos a través de Booking, se llama Da Baranin, y nos costó 122€ por persona por dos noches con desayuno incluido (en total 366€). Está muy bien localizado, aunque no lo recomiendo para personas con dificultad de movilidad, ya que hay que subir muchísimas escaleras para llegar (también aconsejo llevar mochila, ya que subir la maleta hasta allí arriba debe ser una tortura).

Hicimos el check-in (habíamos avisado a la propietaria con antelación de que llegaríamos más tarde de lo esperado), nos dimos una ducha y tras deshacer las mochilas quedamos rendidas, mañana el día prometía.

El desayuno en Da Baranin

Nos despertamos a las 07:30h, queríamos aprovechar el día al máximo, así que tras llenar nuestros estómagos con un desayuno delicioso, nos pusimos en marcha. Cinque Terre fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1977 y está constituido por 5 pueblos (Monterosso, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore)que se anidan en las rocas sobre el mar.

Lo mejor de madrugar, es poder conocer los lugares sin apenas gente, y eso hicimos, de camino al tren, atravesamos el centro de Manarola sumido en una absoluta tranquilidad. Hoy, ya de día, empezábamos a ser conscientes de que estábamos totalmente sumergidas en la Bella Italia.

Manarola centro

Llegamos a la estación de tren y aprovechamos para comprar la Cinque Terre Card (hay para 1, 2 o 3 días) de 1 día con trayectos en tren ilimitados incluidos (nos costó 16€ por persona). Esta tarjeta la podéis comprar en:

  • Cualquier estación de tren de los 5 pueblos (nosotras la compramos en la estación de tren de Manarola).
  • En la entrada al sendero azul (12 km de sendero que une los 5 pueblos. Actualmente el tramo de Corniglia a Riomaggiore, pasando por Manarola, está cerrado hasta abril de 2021).
  • Por internet.
Aquí compramos la Cinque Terre Card

La primera parada del día fue el pueblecito de Monterosso, así que nos subimos al tren (pasa cada pocos minutos) y tardamos unos 10 minutos en llegar. Este es el pueblo más grande de Cinque Terre, así como el más antiguo y el que tiene la playa más amplia.

Nada más llegar, callejeamos un poco, y enseguida empezó a caer una tromba de agua, así que nos refugiamos en la terraza de una panadería a tomar un refresco y hacer lo que más nos gusta, charlar, al fin y al cabo, estábamos juntas y eso era lo que realmente importaba 😛

Callejeando por Monterosso

Sin darnos cuenta habían pasado dos horas, ya eran las 11h y por allí no paraba de llover, así que decidimos ir a Corniglia a ver si la cosa estaba mejor, ya que a lo lejos se veía más despejado. Pero no, paseamos por Corniglia con una buena lluvia, así que volvimos al tren y fuimos al pueblo más alejado de las nubes, Riomaggiore¿y cuál fue nuestra suerte? Que aunque estaba nublado ¡¡no llovía!!

Este pueblecito está dividido en dos partes: en el norte, que es donde te deja el tren, la aldea de los campesinos, y en el sur, a mano derecha del tren atravesando el túnel, la aldea de los pescadores. Aquí se encuentra el sendero Via dell’ Amore (conecta Riomaggiore con Manarola), que no pudimos ver porque estaba cerrado y el que dicen que es el más bonito.

En la aldea de los pescadores de Riomaggiore

Tras dar un paseo por la aldea de los campesinos, atravesamos el túnel para llegar a la aldea de los pescadores, donde había un ambiente maravilloso y por fin lucía el ansiado sol. Nos buscamos un rinconcito en las rocas y nos sentamos a contemplar la estampa que teníamos delante y hacer una de las cosas que más nos gusta en los viajes ¡¡¡fotos!!! 

Y aquí empezó el show y las risas, acompañadas de anécdotas y bromas… de verdad que yo no sabía que estas dos muchachas iban a sacar mi mejor sonrisa, esa que solo me sacan mis personas salvavidas. El sol empezaba a picar, así que decidimos dar un paseo por la aldea de los pescadores, comprar agua y algún que otro souvenir e irnos hacia Vernazza a comer.

Mirador de Vernazza

Tardamos nada y menos en llegar en tren, y aprovechando que era medio día y que la mayoría de gente estaba comiendo, nos fuimos a conocer los miradores. Para llegar al mirador de la foto superior, hay que dirigirse hacia el sendero que va de Vernazza a Monterosso, el cual se encuentra en el callejón frente al letrero luminoso de la farmacia.

Es un camino fácil, y os pedirán la Cinque Terre Card para acceder. Las vistas des de allí arriba son alucinantes. Este mirador se sale del camino principal, y para acceder, tendrás que saltar la vaya, pero si nosotras pudimos con vestido incluido, vosotr@s también 😛

Vistas de Vernazza

Una vez pasado el mirador anterior, continuamos caminando y nos encontramos con otras vistas panorámicas alucinantes. La verdad que es un destino muy pintoresco a la vez que fotográfico, y para amantes de esto último como nosotras, fue genial. Además al aprovechar que a esa hora no había prácticamente nadie, era una gozada, aunque don lorenzo picaba con ganas ¡¡no os olvidéis poner protector solar y llevar agua!!

Antes de irnos a comer, aprovechamos para callejear por Vernazza, y sin lugar a dudas se convirtió en uno de mis pueblos favoritos. Sus callejuelas son preciosas y aunque no lo parezca, están cuidadas al detalle.

Callejeando por Vernazza

Sin darnos cuenta se habían hecho las 16h de la tarde, y nuestros estómagos empezaron a rugir ¡¡con razón!!, así que decidimos ir a la calle principal, acercarnos a una panadería y coger tres trozos de pizza con bebida para llevar (los tres trozos nos costaron 11,5€).

Nos sentamos a la sombra en el puerto, y la verdad que nos encantó estar allí disfrutando del gran ambiente que había a una temperatura envidiable, ademas ¡¡la pizza estaba riquísima!! Para calmar la calor, no nos pudimos resistir a probar los famosos helados italianos, y aquí cayó el primero del viaje (los tres helados nos costaron unos 12€).

Nuestro primer helado en Vernazza

El tiempo estaba pasando demasiado rápido ¿¿porqué??, ya eran las 17:30h, así que decidimos volver a Manarola para darnos una ducha y subir al mirador que hay justo al lado del restaurante Nessun Dorma para ver atardecer.

Había muchísima más gente que la que habíamos dejado esta mañana, y esque la verdad que junto a Vernazza, es de los cinco pueblos más bonitos. Eran las 19h, y todavía muchas personas se daban un chapuzón en el puerto, mientras otras vestían sus mejores galas para una buena velada. Vimos muchísimas parejas de enamorados o papis primerizos, la verdad que es un destino ideal para ir con peques.

Mirador de camino al Nessum Dorma

Al llegar arriba, Vero consiguió un súper sitio para poner la cámara y grabar este maravilloso atardecer, y mientras ella disfrutaba de inmortalizar esta estampa, Tati y yo chafardeábamos como si no hubiese un mañana 😛

Fue precioso ese momento de relax allí arriba, además ir viendo como el sol se va y el pueblo empieza a encender sus lucecitas para continuar con la vida nocturna es muy bonito.

Manarola al atardecer

La pizza de este mediodía ya la teníamos en las uñas de los pies, así que decidimos hacer una cena en condiciones. Nos fuimos al restaurante La Scogliera, ya que nos había dado muy buena impresión, y nos pedimos un remix de platos para compartir: pasta, pizza, focaccia, calamares, chipirones… ¡¡¡Salimos de allí rodando literalmente!!! 

Pero siempre tenemos hueco para un helado jejejeje, así se nos hicieron más amenas las escaleras de subida al apartamento 😛 (la cena nos costó unos 58€ entre las tres).

Cena en La Scogliera

Amanecía un nuevo día en Manarola, era domingo y se notaba, des de primera hora ya había muchísima gente recorriendo sus calles y a diferencia del día anterior, el sol lucía radiante.

Hoy nos tocaba conocer este pueblecito tranquilamente, así que desayunamos en el hotel y dejamos las mochilas en la recepción, ya que el check-out era a las 11h. Esta tarde pondríamos rumbo a Milán para pasar nuestra última noche.

Puerto de Manarola

La mejor manera de recorrer todos estos pueblecitos es hacerlo a pie, así que eso hicimos, perdernos por cada rincón de este maravilloso lugar. Echamos de menos no haber llevado los bañadores, porque hacía una temperatura ideal para darse un chapuzón en esas aguas cristalinas.

Junto a Vernazza,  Manarola se convirtió también en mi pueblo favorito, la verdad que acertamos al 100% al escoger alojarnos aquí.

Quiero volver a ese momento…

Mucha gente nos había recomendado ir al  restaurante Nessun Dorma a tomar algo, ya que tiene unas vistas preciosas del pueblo. Así que a las 12h (hora de apertura) estábamos allí como clavos (ir unos veinte minutos antes porque hay mucha cola).

Una vez allí, nos informamos que cada día hacen un taller de “Homemade pesto”, vale 50€ por persona y empieza a las 10:30h (se ha de reservar a través de la página), incluyendo el taller de pesto con profesionales y un brunch posterior, podéis consultarlo  y reservar todo aquí. 

Tan felices en Nessun Dorma

Para combatir la calor, nos pedimos unos zumos de fruta natural y melón fresquito, estaba todo delicioso, y nos salió por 22€ entre las tres. Fue un rato genial, nos lo estábamos pasando tan bien… que no quería que se terminara tan pronto, estaba siendo una escapada corta pero muy intensa 🙂

¿Conocéis la complicidad?  Pues esa fue la tónica predominante durante todo el tiempo…

Vistas de Manarola des de Nessun Dorma

Decidimos volver al pueblo por un camino que hay justo detrás del restaurante, y así conocer unas vistas diferentes de la zona. Tocaba ir a buscar las mochilas, ya que a las 14h salía nuestro tren de vuelta hacia Milán.

Cinque Terre nos había encantado, y es un lugar totalmente apto para visitar en un fin de semana, una semana o un mes. Yo estoy deseando volver con John, porque me pareció muy muy romántico 🙂

Camino tras el Nessun Dorma

Como teníamos unas 3h y media de tren por delante, nos compramos unas pizzas y unos canoglis en la Pizzeria y Focacceria La Cambusa  por 20€ para llevar. Esta vez, para la vuelta, tan solo teníamos un transbordo, nuestro tren salía a las 14:27h de Manarola, con cambio en Levanto (nos costó 30€ por persona y lo compramos por internet días antes del viaje). Al hacer el transbordo, nos equivocamos de vagón y nos metimos sin darnos cuenta en primera clase… nosotras tan inocentes flipábamos con la modernidad del tren, y desplegamos todo nuestro arsenal de calorías italianas para pegarnos un buen banquete jejeje

Hasta que a la hora de estar allí, pasó el revisor y muy amablemente nos envió al séptimo vagón jajajaja madremía que ataque de risas nos dio, así que recogimos nuestras cosas y nos fuimos a tercera clase tan felices.

Las calles de Milán

A las 17:50h llegamos a la estación central de Milán, activamos a nuestro amigo maps.me y nos llegamos caminando al hotel que teníamos reservado y que estaba a tan solo 1km, el Hotel Sempione. Hicimos el check-in, pagamos los 87€ que nos costaba la noche (29€ por cada una), nos dimos una ducha y salimos a recorrer la ciudad hasta el famoso Duomo de Milano.

Por el camino nos encontramos estos tranvías tan chulos, que cuando vi fue inevitable gritar ¡¡foto!! ¡¡foto!! jajaja Me recordaban a San Francisco o Portugal ¿a vosotr@s?

Duomo de Milán

Tardamos apenas 20 minutos en llegar caminando des del hotel, y la entrada a la plaza fue preciosa, con el sol cayendo  y un grupo de música callejera tocando por Sam Smith… Nos sentamos con un buen helado a contemplar el ambiente y asimilar todo lo que habíamos vivido esos días, hasta que empezaron a comerme los mosquitos y salimos por patas jejeje

Al hacerse de noche, cogimos un Mc Donald’s para llevar y nos fuimos a cenar al hotel. Era la última noche juntas, ya que a las 3am nos teníamos que levantar para coger el bus de las 4am que nos llevaría de la estación central al aeropuerto de Bérgamo por 5€ cada una.

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Milán

Una semana después, aún siento nostalgia por esa gran experiencia, y tan solo les puedo decir que un simple GRACIAS se queda corto para expresar todo lo que me regalasteis esos días: risas, cariño, confesiones, locuras… pero sobretodo vuestro CORAZÓN. Parecía que esas tres almas libres procedentes de diferentes partes del mundo se conocían de toda la vida y disfrutaban en sintonía… sois especiales chicas, y espero que ésta tan solo sea la primera de muchas más, porque mi día a día no sería lo mismo sin los buenos días de Vero y sin los audios interminables de Tati… ¿En que parte del mundo nos volvemos a ver niñas? ♡

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