Indonesia Días 22 y 23: Visitamos Lombok + vuelta a casa.

Hoy nos despertamos con sentimientos encontrados, por una parte estábamos muy tristes porque nuestra increíble luna de miel estaba a punto de llegar a su fin, y por otro lado, la emoción recorría nuestro cuerpo, hoy nos íbamos para Lombok, la última isla que visitaríamos en esta aventura. Sin dudarlo, Lombok nos sorprendió, para bien, por no decir muy bien. Naturaleza, mucho menos turismo, playas paradisíacas… ¿Queréis saber que hicimos en esta última etapa del viaje?

Nos levantamos temprano, el otro día habíamos reservado en Gili Air el traslado hasta la isla en ferry + chófer hasta las cascadas de Tiu Kelep + vuelta a Kuta Lombok, donde teníamos reservado hotel para esa noche. En total, negociando, lo sacamos por 800.000 rupias los dos (48€).

A las 8h ya estábamos en el puerto de Gili Air, des del cual cogimos el Ferry de las 08:30h, para 15 minutos después llegar a Bangsal, donde estaba nuestro chófer esperándonos con un cartel donde ponía nuestro nombre. A ritmo de Luis Fonsi con su tan famoso “despacito” (el hit del verano en todo el mundo). Tras unas 2h 30′, llegamos al inicio del treeking con destino a las cascadas Tiu Kelep, en el pueblo de Senaru.

Inicio del Treeking a las Tiu Kelep

Quedamos con nuestro conductor en el mismo sitio que nos había dejado 3 horas más tarde para la vuelta a Kuta Lombok. Así que tras despedirnos de él, iniciamos la caminata, adentrándonos en una zona completamente boscosa, persiguiendo el riachuelo.

Habíamos leído en diferentes blogs, que era obligatorio hacer este treeking con guía, por la dificultad que presenta, ya que mucha gente se pierde… nosotros nos negamos, y ¡¡menos mal!! Porque en ningún momento encontramos que fuese un treeking difícil, ni de fácil pérdida. Cierto es que en algún momento nos equivocamos, pero haciendo marcha atrás todo se solucionaba. Eso sí, antes de iniciar el treeking, un hombre con gorra se acercó a nosotros para cobrarnos las entradas al recinto, 20.000 rupias (1,20€).

Podréis preguntarle a diferentes personas que hay por el camino si vais en la dirección correcta, y alguno os ayudará o hará que os equivoquéis si no le dais dinero. Por eso lo mejor es activar el Maps.me y ¡¡a la aventura!! Si nosotros pudimos, tu también puedes.

También nos llamó mucho la atención, que en diferentes puntos del camino había grupitos de niños de 8-10 años que se ofrecían a hacerte de guía, donde si les decías que no, te llegaban a escupir a los pies… algo que nos dejó muy decepcionados. Eso sí, el paisaje por el que caminas durante una hora para llegar, es alucinante.

  • Consejos: Al llegar a la cascada, veréis que las rocas para entrar resbalan una barbaridad, en el rato que estuvimos vimos un par de caídas bastante fuertes… así que no os olvidéis llevar escarpines y caminar con muchísisisisisimo cuidado 🙂 También es recomendable que os llevéis una botella de agua y repelente de mosquitos.
Cascada Tiu Kelep

Durante el recorrido, la primera cascada que nos encontramos fue Sendang Gile, es muy bonita, aunque no es ni la mitad de impresionante que la famosa y más escondida Tiu Kelep. Ésta última es alucinante, ademas la conforma una especie de piscina natural increíble en la que no dudamos en darnos un chapuzón, ya que de la humedad y la caminata estábamos super sudados.

Perdón por la calidad de la foto, pero está hecha con la gopro, ya que allí, debido a la presión y la fuerza con la que cae el agua, salpica muchísimo y no quisimos sacar la cámara (por cierto, nunca dejábamos nada de valor en el coche de los chóferes).

Cena en el restaurante Sapori, Kuta Lombok

Tras disfrutar del lugar y deshacer el camino sobre nuestros pasos, nos reencontramos con nuestro conductor, al cual le pedimos parar en alguna tienda para comprar algo para comer. Paramos en una especie de supermercado, compramos un paquete de oreos, otro de cookies y unos batidos de chocolate, nos subimos al coche y pusimos rumbo a Kuta, donde tardamos unas 3h 30′ en llegar.

Nos zampamos las galletas en un momento, con la mirada puesta en la ventanilla, disfrutando de cada lugar y cada rincón que pasaba ante nuestros ojos. Entre el cansancio del madrugón, la caminata y la emoción, no tardamos apenas nada en quedarnos dormidos.

Sobre las 19:30h llegamos al hotel, Shu Villa (tienes todos los alojamientos de nuestro viaje aquí), ya era noche cerrada, así que hicimos el check-in, nos dimos una ducha y salimos a buscar un sitio para cenar, ya que llevábamos todo el día con un paquete de galletas… El elegido fue el restaurante Sapori, un italiano al estilo indonesio que estaba delicioso, de hecho no sería la última vez que fuésemos (la cena nos costó 375.000 rupias – 22,50€).

Esa noche, tras conseguir sacar dinero de un cajero, ya que lo que nos quedaba en efectivo nos lo habían robado en las Gili, nos fuimos a dormir, esta sería nuestra última noche en el país y estábamos bastante tristes recordando todo lo que habíamos vivido.

Desayuno a primera hora en el hotel

Nos levantamos muy pronto para aprovechar al máximo las horas que nos quedaban en la isla, ya que esta tarde cogíamos el vuelo de vuelta a Kuala Lumpur para iniciar la odisea de vuelta a casa.

Un desayuno delicioso nos estaba esperando en la terraza, y una vez que ya estuvimos listos y satisfechos, le alquilamos una moto al dueño del hotel por 50.000 rupias el día (3€) para recorrer algunas de las playas del sur de la isla.

Playa de Mawi

Subidos a nuestra moto, pusimos rumbo a la primera playa del día, Mawi. Tardamos unos 30 minutos en llegar desde Kuta Lombok (son unos 18 km), y cuando estuvimos allí, vimos que se estaba disputando una competición de surf internacional ¡¡fue una chulada verlo en persona!!

Pero no conformes con quedarnos en esa playa, vimos con la app Maps.me, que sorteando el camino de rocas que había a la derecha de esta primera playa, llegabas a una segunda mucho más grande. Así que emprendimos rumbo hacia allí (el camino es fácil, y yendo poco a poco no supone ningún problema), ¡¡y menos mal!! porque lo que teníamos delante era una de las playas más bonitas de Indonesia que habíamos visto.

Además estábamos absolutamente solos, y debía hacer mucho que por allí ya no pasaba nadie, porque cuando caminábamos por la arena, se nos hundían las piernas ¡¡hasta prácticamente las rodillas!!

Playa Selong Belanak

Sin querer perder más tiempo del necesario, y satisfechos con nuestro descubrimiento, nos fuimos en busca de la moto para poner rumbo a la siguiente playa del día, Selong Belanak. Está a tan solo 4km de la anterior, así que apenas tardamos nada en llegar.

Se dice que en esta playa, pasa una manada de búfalos cada día dos veces al día, una por la mañana y otra por la tarde, pero nosotros no tuvimos la suerte de verlos, quizás vosotros si. En Selong Belanak, hay algún que otro chiringuito donde sirven comida y bebidas y alguna que otra hamaca. Estuvimos allí un rato, esperando a ver si pasaban los búfalos, pero al ver que no lo hacían, decidimos ir a conocer la última playa del día.

Playa de Tanjung Aan

Eran las 12:30h del mediodía cuando llegamos a la playa de Tanjung Aan, que se encuentra a 7km de Kuta Lombok, lo que se traduce en unos 15 minutos. Aparcamos la moto y nos adentramos a la playa. Era tan espectacular como las dos anteriores, aunque en esta había un poco más de gente, sobretodo gente local.

El agua estaba calmada, era de un azul turquesa increíble e invitaba al baño. Así que tras un chapuzón nos volvimos hacia Kuta para comer algo antes de ir al alojamiento a ducharnos y esperar al taxi hacia el aeropuerto.

Volvimos a comer al restaurante Sapori

¿Y dónde creéis que fuimos a comer? ¡¡A Sapori!!, la cena de ayer nos gustó tantísimo que no dudamos ni un segundo en repetir, además el trato del personal era genial. Volvimos al hotel par darnos una ducha y mentalizarnos de que ya se terminaba lo bueno y tocaba volver para casa pero antes… ¡¡nos quedaban cuatro vuelos por delante!!

Pedimos un taxi que nos llevase del hotel al aeropuerto y nos costó 150.000 rupias (9€), queríamos salir con bastante tiempo de antelación, ya que a estas alturas conocíamos el tráfico del país y no queríamos que nos pillase el toro.

Aeropuerto de Kuala Lumpur

Ahora si que sí, había llegado el momento de emprender el viaje de vuelta a casa, ese que mezcla sentimientos, la tristeza y la nostalgia por finalizar una experiencia de vida increíble y la emoción de reencontrarnos con los nuestros, con nuestra gatita Maggie, contar a familiares y amigos todo lo que hemos vivido…

Volvemos totalmente diferentes, con las mochilas llenas de vivencias increíbles, unos  momentos llenos de amor y emoción, otros llenos de tensión y nervios, los cuales nos han hecho crecer como personas y aumentar nuestra visión diferente del mundo y de la vida.

Ahora solo esperamos, haberos podido ayudar también a vosotros a través de nuestra vivencia para facilitaros vuestro próximo viaje. Mil millones de gracias por quedaros hasta el final, nos vemos en la próxima aventura y ¡¡buen viaje!!

Muchas gracias por acompañarnos en esta aventura

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