Indonesia Días 19, 20 y 21: desconexión en Gili Air.

Amanecimos por última vez en nuestro camarote de Wanua Adventures, la aventura ya había llegado a su fin. Al salir a cubierta nos dimos cuenta de que estábamos atracados en el puerto de Pelabuhan Rakyat, al este de Lombok. Hoy por fin íbamos a trasladarnos a conocer las tan famosas Islas Gili, y ver si es verdad todo lo que nos habían contado de ellas… ¿continuáis la aventura con nosotros?

A las 8 de la mañana ya estábamos en tierra firme, en el puerto nos estaban esperando dos furgonetas para llevarnos hasta nuestros próximos destinos, así que dividieron al grupo en dos, unos en la furgoneta que iba para Kuta Lombok o el aeropuerto y a otros en la que iba a Senggigi o al puerto de Bangsal. 

Nosotros íbamos para el puerto de Bangsal, ya que desde allí salen los ferrys públicos dirección a las Islas Gili. Este trayecto que en un principio iba a ser de un poco más de una hora, y terminó siendo de dos horas debido al tráfico y las carreteras en mal estado de la isla, así que llegamos allí a las 10h.

El puerto de Bangsal se encuentra al oeste de Lombok, justo enfrente de las Islas Gili, desde el cual se pueden ver las mismas a tiro de piedra. Desde allí salen los ferrys públicos a cualquiera de las tres islas hasta antes de las 11h de la mañana, después es posible que solo haya uno a Gili Air o Gili Trawangan. Si no te diera tiempo a llegar en ferry público (precios septiembre 2017 de Bangsal a Gili Air – 10.000 rupias; de Bangsal a Gili Meno – 12.000 rupias; de Bangsal a Gili Trawangan – 15.000 rupias), puedes hacerlo en barco privado por unas 100.000 rupias (6€), hay varios a lo largo del día.

Los billetes de ferry público se venden exclusivamente en la ventanilla grande, donde se encuentran los precios anunciados; los billetes que venden en otros lados son un timo. Se embarca y se desembarca en la playa, tal y como nos pasó para ir a las Nusas, así que hay que ir preparado para caminar por el agua. Recordad, que cualquiera que os ayude con el equipaje os exigirá una propina.

Así pues, nos dejaron en el puerto de Bangsal, nos dieron los tickets para el ferry público de las 10:30h, y tras esperar a la sombra a que nos dieran el visto bueno para embarcar en el que sería nuestro barco, en apenas 10 minutos de navegación atracábamos en Gili Air.

*Aprovechamos para cambiar dinero en un money changer del puerto, ya que nos dijeron que en las islas el cambio era más bajo. Aquí lo encontramos a 1€ – 15.700 rupias.

Camino a Gili Air

Todo el mundo nos había hablado maravillas de estas islas, su ritmo de vida slow, la ausencia de tráfico, las playas con columpios, sus atardeceres naranjas… y ahora estábamos aquí para comprobarlo con nuestros propios ojos y dar nuestra opinión. Con esto os queremos decir que nuestra opinión respecto a estas islas es muy personal, y seguramente otros viajeros tendrán una visión totalmente diferente, pero como siempre hacemos en nuestros posts, os explicamos tal y como lo vivimos y percibimos nosotros.

Al llegar al puerto activamos la app maps.me con nuestro alojamiento y nos fuimos para allá caminando. Vimos que había algunos turistas que utilizaban los burros como medio de transporte para llegar a sus alojamientos… sobra decir que NO compartimos esta iniciativa. En apenas 10 minutos llegamos.

Ya estamos en Gili Air

Tras hacer el check-in en el hotel (todos nuestros hoteles del viaje aquí), nos dimos una ducha en condiciones, llevábamos cuatro días sin podernos duchar con agua dulce y no os podéis ni imaginar lo bien que nos sentó.

Estábamos hambrientos, así que no dudamos ni un segundo en salir a buscar un lugar para comer, eran las 12:30h pero ya no aguantábamos más, después de tantos días comiendo arroz con verduras necesitábamos una buena dosis de comida grasienta jajaja . Así que nos llegamos caminando hasta Le Bistro, en la costa este de la isla, donde nos pedimos unas hamburguesas que nos supieron a gloria.

Comiendo en Le Bistro

Aquí ya notamos que los precios no eran tan económicos como en otros lugares del país en los que habíamos estado. La comida nos salió por 185.000 rupias – 11€ . Después de reposar en las hamacas del restaurante durante un rato, decidimos ir a nadar, a ver si conseguíamos ver las famosas tortugas de la zona. En esta parte de la isla (la costa este) es donde hay más probabilidades de verlas.

Y así fue, nada más meternos en el agua dimos con la primera, y enseguida recordamos la primera vez que nadamos con ellas en Maldivas, todo un sueño que volvíamos a experimentar. En cuanto a las playas de la isla, nos esperábamos playas de arena blanca y aguas turquesas como habíamos leído en diferentes guías, pero… las playas en las Gili están llenas de coral muerto, cosa que hace imposible que intentes entrar al agua sin escarpines (zapatos de agua). Además por desgracia, encontramos mucha basura en el mar… un problema generalizado en muchos lugares del continente asiático.

Nadando con tortugas en Gili Air

Esto nos decepcionó bastante, además a mitad del baño, llegaron diferentes grupos de turistas a la caza de la mejor foto con la tortuga… cosa que hizo que se perdiera la tranquilidad del lugar y que increparan a estos bellos animales que no tardaron ni cinco segundos en adentrarse mar adentro…

Satisfechos por nuestro baño y por almenos haber conseguido verlas en tranquilidad, nos fuimos al hotel a ducharnos y prepararnos para ir a ver el atardecer al sur de la isla. Llevábamos recomendado el Lucky’s Bar, ya que ponen una especie de puffs en la arena y tiene justo delante uno de los famosos columpios de la isla.

Estuvimos super agusto allí contemplando el atardecer tomando unas bintang fresquitas, además la temperatura era ideal y había muy buen ambiente. Y tampoco habían colas kilométricas para hacerse una foto en los columpios, un par de personas delante y ¡listo! Estuvimos allí hasta que se fue el sol, y una vez que ya había oscurecido del todo nos fuimos a cenar a Zipp Sunset un par de pizzas muy ricas y a dormir, teníamos muchas ganas de dormir en una cama mullidita después de tantos días 😛

Nuestro primer atardecer en Gili Air – Lucky’s Bar

Hoy no habíamos puesto despertador, creo que era el primer día del viaje en que no lo poníamos. Estos últimos días de nuestra luna de miel queríamos que fuesen más tranquilos, así que nos vestimos y salimos a desayunar a la terraza del hotel, ya que lo teníamos incluido en el precio.

Al terminar, cogimos lo justo para pasar el día y nos fuimos a recorrer la isla a nuestro aire paseando.

Hora del desayuno

Decidimos ir hacia la costa y empezar a caminar por el borde de la playa. A medida que íbamos avanzando nos encontrábamos con diferentes chiringuitos, zonas más edificadas, zonas sin apenas gente y sobretodo ¡¡un montón de columpios!!

No le hicimos fotos a todos, pero si que nos subimos a la mayoría 😛

Explorando Gili Air

Si vais a hacer lo mismo que nosotros, no os olvidéis de llevaros agua, protección solar, ya que hace muchísima calor y en todo el camino apenas hay sombra y ¡¡escarpines!! Ya que todas las playas de la isla están llenas de coral muerto.

Durante la mañana, la marea está baja, y los columpios se quedan más al descubierto. Podéis fijaros en las fotos que hemos subido.

Explorando Gili Air

Todas las fotos que tenemos juntos las hicimos con el trípode, nuestro más fiel compañero de viaje jejeje Tardamos alrededor de una hora y media en darle la vuelta a la isla con sus más que merecidas paradas.

Terminamos en la zona de Lucky’s bar, justo donde habíamos estado viendo el atardecer la noche anterior, aunque a estas horas con el sol que apretaba no había prácticamente nadie.

El columpio de Lucky’s Bar

Entre una cosa y otra se nos habían hecho las 13h del mediodía, así que decidimos ir al hotel a darnos una ducha e ir a comer. Volvimos a atravesar la isla, esta vez por el interior, y encontramos rincones muy chulos, a la vez que rincones desastrosos… sobretodo en la zona donde vive la gente local.

Lo que más me estaba gustando de esta isla era poder ir todo el día en bañador y chanclas 🙂

La vida en bañador “mola”

Nos dimos un chapuzón en la piscina del hotel, nos vestimos y nos fuimos en busca del Pachamama Organic Café. Este lugar nos encantó, nuestro rincón favorito de la isla. La comida es orgánica, tienen alimentos adaptados a diferentes tipos de intolerancias y todo está delicioso.

Aquí fue donde probamos el mejor batido de nuestras vidas, lo que daría yo por tomarme uno ahora mismo: dragon fruit y crema de cacahuete mmmMmmM ¡¡Menuda delicia!! Es bastante caro, nos salió por 500.000 rupias los dos (30€).

Pachamama Organic Café

Aprovechamos para acercarnos hasta la zona del puerto y buscar: una empresa que nos hiciera una excursión mañana a Gili Meno + avistamiento de tortugas; y un medio de transporte de Gili Air a Lombok + visita a las cascadas de Tiu Kelep + translado a nuestro hotel en Kuta Lombok de aquí dos días.

Tras preguntar en diferentes sitios y regatear un rato, conseguimos cerrarlo todo. La excursión la terminamos contratando en una empresa que había en la calle principal,  por 400.000 rupias los dos (24€); y el transporte de Gili Air a Lombok + visita a las cascadas + traslado al hotel de Kuta Lombok por 800.000 rupias los dos (48€).

Éste último lo contratamos en la misma caseta del puerto donde se compran los tickets del ferry público, le preguntamos al chico que había en el mostrador y terminamos organizándolo todo con él.

Al volver al hotel a descansar un rato y ducharnos, empezó nuestra pesadilla, la que ha sido hasta día de hoy nuestra peor experiencia viajera, y por la cual no podemos recomendar a NADIE, el hotel en el que estuvimos alojados, el GILI AIR ESCAPE. Os contamos todo al final de este post. También os dejamos el review que dejamos en Tripadvisor aquí, donde nos respondieron diciendo que: eramos agresivos, habíamos metido a amigos en la habitación y estábamos borrachos… algo totalmente surrealista.

Esa noche, aún dormimos allí, esperando que al día siguiente nos dieran una explicación.

Nuestro segundo atardecer en Gili Air

A la mañana siguiente, sin que nos dieran ninguna respuesta por parte del hotel, nos fuimos a hacer la excursión que habíamos contratado la tarde anterior a Gili Meno y a hacer snorkel con tortugas. Todo salió genial, además nos llevaron en un barco a nosotros solos, nos respetaban el tiempo que queríamos estar en cada sitio, y terminamos pasando una mañana muy agradable, llegándonos a olvidar por un rato de lo que nos había sucedido.

Las estatuas sumergidas de Gili Meno son una auténtica pasada, y tenerlas tan cerca te llega a dar respeto, ya que parece que en cualquier momento van a mover un brazo y te van a agarrar por el pie jejeje Si estás alojado en Gili Meno, se puede llegar nadando desde la playa, ya que está relativamente cerca.

Estatuas de Gili Meno

Cuando volvimos al hotel después de la excursión, sucedió lo que menos nos esperábamos, con una gran rabia, miedo y frustración encima, recogimos nuestras cosas, consiguiendo que al menos nos devolvieran el dinero de esa noche que ya habíamos pagado y así recuperar algo de lo que nos habían robado.

Buscamos otro alojamiento cerca del puerto rápidamente, y tras dejar nuestras cosas y relajarnos, ya que no éramos capaces de creernos todo lo que nos acababa de pasar salimos a comer.

En el Aza Zil Bungalows

No sabéis lo afortunada que me sentí en todo momento de estar junto a John, Él que siempre sabe verle el lado positivo a todo, incluso en los peores momentos. Él que aunque le consuma la rabia y la impotencia me sonría para hacerme creer que no pasa nada… eres MI MEJOR COMPAÑERO DE VIAJE CARIÑO, MIL MILLONES DE GRACIAS.

Aunque se nos había quedado bastante mal cuerpo, conseguimos cambiar el chip, era nuestra luna de miel y nada ni nadie nos la podía fastidiar. Volvimos a nuestro querido Pachamama Organic Café, donde tan agusto nos sentimos ayer a olvidarnos de lo sucedido.

Pachamama Organic Café

Esa tarde aprovechamos para ir a contemplar el atardecer a una zona diferente de la isla, en el nord – oeste, paseando por las playas de la isla mientras caía el sol y disfrutando de estas últimos horas en Gili Air, a la que por desgracia, no tendríamos ganas de volver en un futuro.

Atardecer del último día

Nos llegamos hasta el restaurante español del que nos había hablado mucha gente, el Pura Vida, donde la pareja de españoles que lo regenta nos trató de maravilla y desde donde contemplamos un atardecer brutal con el volcán Angung en la isla de Bali al fondo.

Esa noche llegaron a la isla nuestros amigos Dani y Vero de @sinohasviajado, los que nos recargaron las pilas y nos dieron los ánimos que necesitábamos en este día tan choff, MIL GRACIAS MIS CHICOS, OS QUEREMOS.

Último atardecer en las Gili

Y hasta aquí nuestra experiencia agridulce en estas islas, mañana poníamos rumbo a Lombok, a pasar los que serían nuestros dos últimos días de viaje, esta aventura empieza a llegar a su fin viajer@s 🙁

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