Indonesia Día 12: pasamos el día en Nusa Penida.

Amanecíamos por primera vez en las Nusas, era temprano, alrededor de las 7am. Hoy nos tocaba ir a pasar el día por libre a Nusa Penida, la más grande de las tres islas, y en gran medida, ignorada por el turismo aguardando a ser descubierta. Es un lugar inexplorado que responde a la pregunta de cómo sería Bali sin turistas. Sus carreteras sin asfaltar, sus acantilados y sus playas nos estaban esperando, además, terminaríamos el día contemplando un impresionante atardecer ¿Os venís un día más con nosotros?

El día anterior, al hacer el check-in, habíamos rellenado una especie de cuestionario seleccionando el desayuno del día siguiente, y hoy, a las 07:30h en punto, nos tocaban a la puerta de la villa para servírnoslo. Estaba todo delicioso, además era un desayuno muy completo… el desayuno es nuestro plato favorito del día, y más estando de viaje ¿el vuestro también?

Tras llenar bien nuestros estómagos, ya que no sabíamos cuando volveríamos a comer durante el día jejeje Cogimos todo lo que necesitábamos para pasar el día fuera, nos subimos a la moto y nos fuimos directos a la casa de Kinara, la chica con la que habíamos contratado el transporte de ida vuelta el día anterior a Nusa Penida (este es su instagram).

Nuestro desayuno continental

Dejamos la moto aparcada en su patio, y cruzamos su terreno hasta llegar a la parte trasera de la casa, donde se encontraba el mar, muy cercano al puente amarillo. Allí había un hombrecillo en un bote blanco y verde mint, que ponía Kinara, esperándonos. Nos preguntó si éramos John y Sonia, dimos el afirmativo y nos invitó a subir (aquí tampoco hay muelle ni nada parecido, así que también os tocará mojaros los pies).

Eran las 8am y ya íbamos rumbo a Nusa Penida, parecía que iba a hacer un día de mucho sol y mucha calor, menos mal que íbamos bien embadurnados de protector solar. En poco menos de media hora llegamos a la playa de Toyapakeh,  y acordamos con el tripulante que nos viniera a recoger a esta misma playa a las 16h de la tarde para volver a Nusa Ceningan.

De camino a Nusa Penida

Teníamos claro que queríamos recorrer la isla en una moto a nuestro aire, así que lo primero que hicimos fue buscar una de alquiler. En la misma zona de la playa, hay diferentes sitios para alquilar, pedimos precios y nos decantamos por alquilársela a un hombre que nos pedía 90.000 rupias (5,4€) hasta las 16h (pasamos de regatear, ya que habíamos comprobado que los precios en las Nusas eran más elevados que en Bali).

Sin firmar contrato ni entregar ninguna documentación, nos dio los cascos y nos despedimos de este hombre con un: “no tengáis ningún accidente que la moto no tiene seguro” Ok, nos quedamos más tranquilos jajajaja

Crystal Bay

Encendimos la App de Maps.me y nos fuimos directos a la primera parada del día, Crystal Bay (con este nombre sale en la app). Son unos 8km que se tardan en recorrer unos 20 minutos. De momento las carreteras estaban asfaltadas, y apenas encontramos nada de tráfico por el camino.

Se trata de una de las mejores playas de la isla para hacer snorkel y submarinismo, con la posibilidad de divisar enormes mantas rayas y gran cantidad de fauna marina. Nosotros tan solo la disfrutamos desde la arena, y ya así nos pareció un entorno precioso. Cuando nos íbamos, empezaba a llegar gente con toallas para pasar el día en la playa.

Broken Beach

Tras un rato haciendo de exploradores por allí, volvimos a la moto y nos fuimos hacia Broken Beach y Angels Billabong (con estos nombres salen en la app). No sabíamos la tortura de carretera que nos quedaba por delante, 18km de camino de piedras que cubrimos en unas dos horas. Además, quisimos coger un atajo y nos perdimos, y terminamos en un campo rodeados de gallinas, cerdos y vacas que nos miraban con cara de pocos amigos… salimos por patas de allí.

Durante el recorrido, prácticamente no nos cruzamos con ningún vehículo. Pasamos por pequeñas aldeas donde se veía a la gente local realizar las tareas de su día a día, los niños jugaban en la calle, los animales vivían a sus anchas e incluso nos adelantó una motocicleta con dos chiquillos de 8 años a bordo… ¡¡imaginaros la cara que se nos quedó!! Una vez más, nos dimos cuenta que “this is Asia”.

Angel’s Billabong

Pasábamos pena porque de tanto saltito con la moto, el depósito de gasolina iba bajando, y allí no veíamos ningún sitio para poner gasolina… Madremia ¡¡Cómo nos vamos a quedar tirados aquí!! La app nos decía que ya quedaba poco para llegar, aunque la señal que nos marcaba, desaparece en los últimos kilómetros y te has de guiar por las indicaciones que han puesto las personas locales (hay bastantes, no paséis pena). Empezamos a cruzarnos con más turistas, así que ya estábamos cerca. Justo antes de llegar al “parking”, vimos a unos chicos que vendían botellas de gasolina, así que nos quedamos más tranquilos, a la vuelta llenaríamos el depósito.

Dejamos la moto en el parking (por cierto, aquí hay una especie de warung donde podréis comprar agua), recuperamos la forma de nuestro culo, estiramos la espalda, y emprendimos camino en primer lugar a Broken Beach. Hay que hacer una caminata de unos 20 minutos para llegar, pasando por Angels Billabong que lo visitaríamos a la vuelta.

Se trata de una especie de piscina natural gigante, unida al mar por un puente natural que hace que en conjunto sea un entorno increíble, estas islas son naturaleza en estado puro. Tras darle la vuelta y pasar por encima del puente, nos dirigimos a Agenl’s Billabong, esto si que parecía una infinity pool, vimos a gente que se metía en el agua para bañarse, pero nosotros no fuimos tan valientes, nos conformamos con admirarlo un buen rato y contemplar los imponentes acantilados que se ven desde allí.

Kelingking Beach

Vuelta a la moto, paramos a poner gasolina, la cual se cobraron a precio de oro, 25.000 rupias (1,5€), algo normal, ya que no se trata de un lugar de fácil acceso. Más tranquilos por tener el depósito lleno, nos dispusimos a recorrer los 10km que nos separaban de Kelingking Beach (con este nombre sale en la app). Este lugar fue el que nos motivó a conocer las Nusas, y es que es totalmente impresionante.

Tras 45 minutos bajo un sol de infarto (en la foto superior podréis ver la torrada que llevaba pese a llevar protector), llegamos al parking, y allí nos encontramos con todos los turistas que no nos habíamos encontrado el resto de nuestra estancia en estas islas. Había bastante gente, casi todo excursiones organizadas que venían desde Bali, y esto nos agobió un poco, ya que esa cantidad de gente hacen que el entorno pierda un poco la magia que lo caracteriza.

Así que tras un baño de masas que nos hizo sentir un tanto irascibles, decidimos esperar a que la cosa se despejara (eso es lo bueno de no ir en excursión organizada, que igual que vienen todos juntos, se van todos juntos), y disfrutar de este rincón más tranquilamente.

En él encontraréis un mirador en alto hecho con cañas de bambú, para tener otra perspectiva del lugar, y también, para los más atrevidos y con buena forma física, podréis bajar hasta la playa de arena fina por unas escaleras de infarto (hay que tener cuidado, ya que subes y bajas junto al acantilado; también cuidado al bañarse, ya que suelen haber fuertes corrientes).

Mirador de Bana Cliff

Aprovechamos para comer alguna que otra cosa (patatillas y galletas oreo… seguimos con nuestro menú viajero equilibrado) en una tienda a la sombra que había junto al mirador, antes de volver a la moto para dirigirnos a la última parada del día, el mirador de Bana Cliff desde el cual se observa un gran arco de roca sobre el mar. Hay un trekking que te lleva hasta la parte más cercana del puente, pero no nos daba tiempo a hacerlo, eran las 14:30h y aún nos quedaba un buen trecho hasta el puerto donde nos venían a buscar a las 16h.

Nusa Penida es mucho más grande que Nusa Lembongan y Nusa Ceningan, y aunque las distancias sean cortas, las carreteras están en muy mal estado, y hacen que se pierda mucho tiempo en ir de un punto a otro. Aun así, nos quedamos más que satisfechos de todo lo que habíamos visto 🙂 Si estáis organizando vuestra visita a la isla y estaréis más tiempo que nosotros, podéis visitar:

  • Manta Point, el mejor lugar para el avistamiento de mantas raya.
  • Atuh Beach, una playa paradisíaca al este de la isla.
  • Karang Atuh, cercana a Atuh Beach.
Playa de Toyapakeh

A las 16h en punto llegábamos al puerto donde venían a recogernos, habíamos pasado un día de aventura total en una isla paradisíaca y nos íbamos con muy buen sabor de boca de esta experiencia. Devolvimos la moto a nuestro amigo, con la suerte no haber tenido que usar ese seguro inexistente y disfrutamos de las vistas de nuestro paseo en barco hasta Nusa Ceningan.

Al llegar, Kinara nos estaba esperando junto a la moto para preguntarnos cómo nos había ido el día. Le pagamos lo acordado por el transporte a Nusa Penida, 400.000 rupias (24€), concertamos la hora para mañana ir a visitar el Buddha sumergido y nos fuimos con la moto a buscar las mochilas al hotel, para cambiarnos de alojamiento al hotel The Cubang Hut’s en Nusa Lembongan junto a Dream Beach.

The Cubang Hut’s

Al entrar al recinto y ver la piscina que había, no nos lo pensamos dos veces, y después de hacer el check-in y dejar nuestras pertenencias en la cabañita que nos habían asignado, nos pusimos los bañadores y nos fuimos al agua de cabeza. Teníamos la piscina para nosotros solos ¡¡¡Que gustazo de día y de momento!!! Si esque somos ricos de experiencias…

Los días estaban pasando muy rápido, y mañana volvíamos a poner rumbo a Bali para conocer el sur de la isla ¿Alguien tiene un botón para parar el tiempo o para teletransportarnos a ese momento? Quien lo tenga que se ponga en contacto con nosotros por favor 😛

Uno de los mejores momentos del día

Teníamos hambre, pero antes queríamos disfrutar del que dicen que es uno de los atardeceres más bonitos de la isla. Así que nos dimos una ducha, nos vestimos, y nos fuimos paseando, ya que estaba al lado de nuestro hotel, a Devil’s Tear, un lugar precioso desde donde vimos uno de los atardeceres más bonitos del viaje, el broche final a un día perfecto.

No teníamos ganas de volvernos a subir a la moto para ir a algún sitio a cenar, así que nos fuimos al restaurante del hotel donde estuvimos ayer tomándonos los batidos de aguacate y nos pedimos dos Nasi Goreng que estaban deliciosos, unos nachos y un crepe de postre por 378.000 rupias (22,7€). Exhaustos pero felices nos fuimos a dormir, mañana nos tocaba cumplir otro gran sueño conocer el Buddha sumerigdo.

Atardecer en Devil’s Tear

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