Crucero por las Islas Griegas Días 4 y 5: Santorini.

Inmersos en esta aventura en el mar, nuestro crucero atracaba hoy en la increíble isla griega de Santorini. Nos quedaban dos días por delante para explorar este maravilloso rincón del Mar Egeo. Característica por su origen volcánico, esta isla de tan solo 72km cuadrados y 1800 habitantes censados, hará que tus vacaciones en ella se conviertan en unos días de relax y desconexión en un auténtico paraíso ¿Te vienes a explorarla con nosotros?

Cuando sonó el despertador a las 7:30h, nuestro crucero de Celestyal Cruises ya estaba atracado en la bahía de la isla de Santorini. Esta isla, y sus islotes contiguos, son hoy el resto de la caldera de un volcán que estalló en el siglo XVII a. C. Aunque su población es pequeña, hay que tener en cuenta que es una espectacular escala para decenas de cruceros turísticos de vacaciones y centenares de veleros que amarran en sus pequeñas calas, al pie de sus escarpadas laderas o en mitad del fondeadero natural formado por la caldera hundida del antiguo volcán.

La multitud de visitantes de todo el mundo ha desarrollado un ambiente libre e internacional, que se respira en la isla des del momento en que la pisas. Las comunicaciones para llegar son numerosas, cómodas y baratas, gracias a su potencial turístico, lo más común es hacerlo en crucero como nosotros,  por aire (buscar vuelos en Skyscanner al aeropuerto Nacional de Santorini) o en ferry desde diferentes puntos de Grecia (podéis consultar precios, horarios e itinerario aquí).

Playa de Perissa

Tras el desayuno en el Aura Buffet, a las 08:30h estábamos en la cubierta número 5 esperando a los chicos de Shore Excursion (servicio de excursiones de nuestro crucero) para iniciar nuestra aventura por la isla. Como el barco estaba atracado en mitad de la bahía, para llegar a la costa, nos llevaba una barca a modo de transfer gratuito, que estaba disponible durante todo el día hasta las 24h de la noche.

La primera parada del día iba a ser la Playa de Perissa, situada a 15km al sud-este de Firá y de 7km de largo, esta playa es de arena negra y aguas cristalinas era totalmente un entorno paradisíaco.

Playa de Perissa

Esta mañana tocaba relajarse un rato y disfrutar de las aguas cristalinas de la isla. Al llegar, dimos un paseo por la playa, que estaba llena de chiringuitos muy chulos y decidimos buscar un rinconcito para tomar el sol. Así que nos pasamos la mañana vuelta y vuelta en nuestras hamacas en primera fila.

Aprovechamos para comer en un chiringuito de allí de la playa una buena Musaka, la primera del viaje y donde nos dimos cuenta de que no sería la última. La Musaka es uno de los platos griegos más típicos,  consiste en capas de carne picada de cordero, berenjena en rebanadas, y tomate, cubierto de una salsa blanca y horneado.

Telesférico de Fira

Sobre las 13:30h nos vinieron a buscar para llevarnos de vuelta a Firá, el pueblecito desde donde sorteando un acantilado de 270 metros de altura, se llega al puerto donde está el transfer al crucero.

Dejamos la visita a Firá para el día siguiente y cogimos el teleférico que sale cada pocos minutos y cuesta 6€ por persona (consultar precios y horarios aquí)También se puede sortear el acantilado en autobús, que cuesta 2€ por persona y que te deja en el puerto donde se encuentran los transfers a los cruceros (consultar precios y horarios aquí).

Bajando al puerto en telesférico

Como os hemos dicho antes, nosotros decidimos bajar en este medio de transporte tan poco usual para nosotros ¡¡y fue súper divertido!! Además tiene unas vistas alucinantes de la caldera y del acantilado, aunque da cosquillitas en la barriga al ver la altura a la que estás suspendido jejeje

Llegamos al crucero en el transfer que sale cada pocos minutos del puerto durante todo el día, y aprovechamos para subir a la zona de la piscina a comer en el Leda buffet. Estábamos emocionados, esta tarde nos tocaba conocer el pintoresco pueblo de Oia, y solo esperábamos que no estuviese tan masificado como nos habían comentado otros viajeros.

En el transfer camino a Oia

Tras llenar nuestros estómagos y darnos una ducha refrescante, nos pusimos guapetes y a las 16h pusimos rumbo de nuevo a Firá. Desde Firá se puede llegar a Oia de diferentes maneras, las cuales os vamos a comentar a continuación:

  • En Taxi: por unos 15€ el trayecto, llegarás a este bonito pueblo tras unos 30 minutos de trayecto.
  • En moto/ coche de alquiler: quizás esta es una de las mejores opciones, ya que alquilar un vehículo propio te da muchísima libertad, y por el camino os aseguramos que querréis parar en mil sitios para visitarlos. El precio de las motos por día ronda los 15€ – 20€, y el de coche los 30€ – 35€. Tener en cuenta que no hay muchas gasolineras en la isla, así que no apuréis 😛
  • En autobús: salen desde la plaza central de buses de Firá cada 30 minutos en temporada alta, y el precio es más económico que las opciones anteriores (os dejamos más información aquí).
  • A pie: si disponéis de suficiente tiempo, existe una excursión que une los pueblos de Firá y Oia, son 10km, los cuales transcurren junto al mar y desde donde se obtienen unas vistas increíbles de “la caldera”. Se tarda aproximadamente unas 3h en recorrerlo con paradas para deleitarse de las vistas incluidas. El camino está muy bien señalizado.
Rincones de Oia

Nosotros llegamos a Oia en transporte privado de la mano de Shore Excursion (se contrata en el crucero). Sobre las 17h ya estábamos allí, dispuestos a disfrutar. Oia es el nombre de esta localidad en griego, aunque se pronuncia “ia”, y podríamos decir que es el lugar más codiciado de la isla de Santorini, además del más fotografiado, sobretodo al atardecer.

 Es un pueblo pequeño, de callejuelas estrechas y encalado de blanco. Numerosas escaleras y rincones ocultos nos proporcionan lugares de ensueño. Ya os decimos que a nosotros nos enamoró por completo, tanto que al día siguiente quisimos volver.

Pasamos la tarde recorriendo cada rincón, la verdad que sí que había bastante gente, aunque a la que te perdías por alguna callejuela podías disfrutar de pequeños instantes de soledad, cosa que realmente se agradecía, además, hacía muchísima calor y mucha gente se quedaba en las terrazas de las cafeterías a la sombra.

Como sabíamos que al día siguiente íbamos a volver, decidimos explorar hoy la parte derecha del pueblo, es decir, cuando llegas, que llegas a la plaza central, cogimos a mano derecha y en esa zona pasamos toda la tarde.

Oia, un pueblo de postal

No nos podíamos creer que estuviésemos aquí, después de haberlo visto tantas veces en la televisión, guías de viajes, blogs… por fin éramos nosotros los que lo estábamos viviendo y recorriendo, todo un sueño echo realidad.

A media tarde, sobre las 19h, paramos en la terracita de una cafetería a tomar una limonada casera fresquita para descansar un poco y mitigar la calor, no sabéis lo bien que nos sentó.

Cuando recorráis la parte derecha como hicimos nosotros, veréis que desde aquí se puede bajar al puerto de Oia, que recibe el nombre de Ammoudi Armeni, aunque preparar las piernas, porque tendréis que bajar 300 escaleras, que a la vuelta se hacen infinitas jejeje ¡¡pusimos un culo de acero!!

Aunque merece totalmente la pena, porque las vistas que se obtienen desde allí son preciosas, bueno ¿que no es precioso en esta isla? En la foto de abajo podéis ver un tramo de las escaleras que os hablo, juzgar vosotros mismos…

Las escaleras que bajan al puerto de Oia

Cuando volvimos, ya eran las 20h, ¡¡hora de buscar un rincón para ver el atardecer!! Los atardeceres en Oia son un must de la isla, y muchísimos viajeros vienen hasta aquí tan solo para contemplarlos, así que es casi imposible encontrar un hueco para verlo solos.

Compramos unos helados para amenizar la espera y nos quedamos allí sentados para vivir esa experiencia, una experiencia alucinante que nos dejó totalmente asombrados, si los atardeceres que habíamos visto hasta día de hoy en las islas habían sido bonitos, este fue BRUTAL, lo sentimos mucho pero no tenemos fotos, nos dedicamos a darnos la mano, acomodarnos y contemplarlo ¿quién necesita algo más?

Preparados para ver el atardecer en Oia

Cuando por fin el sol terminó de esconderse en el mar, las cientos de personas que habíamos allí, estallamos en aplausos y silvidos, aún se me ponen los pelos de punta al recordarlo, todo el mundo debería vivir este atardecer alguna vez en su vida.

Entre una cosa y otra se hicieron las 21:30h, y nuestros estómagos empezaban a rugir, así que fuimos a cenar al restaurante Red Bycicle, a cortesía de Discover Greece. Se trata de un restaurante con menú de autor, y tiene unas vistas espectaculares del pueblo, de hecho, mientras cenábamos, se empezaron a encender las lucecitas de las casas y era realmente bonito, pasamos una velada increíble.

Sobre las 23h nos vinieron a recoger para llevarnos hasta Firá de nuevo, donde volvimos a bajar al puerto donde estaba el transfer en teleférico. Había sido un día genial, y estábamos ansiosos para que llegara mañana y seguir recorriendo la isla, este crucero no dejaba de sorprendernos a pasos agigantados.

Cena en el restaurante Red Bicycle de Oia

El despertador vuelve a sonar temprano, el tiempo pasa demasiado rápido cuando se está de vacaciones, en un abrir y cerrar de ojos ya estamos a viernes y apenas nos hemos dado cuenta ¿alguien tiene el botón para parar el tiempo por favor?

Me asomo a la ventana y el crucero sigue anclado en la bahía de Santori, y sin darme cuenta se me dibuja una sonrisa en el rostro ¿Qué nos tendría preparado el día de hoy?

Visita a Oia por la mañana

Subimos a desayunar al Aura Buffet como cada mañana, y a las 08:30h ya estamos como clavos en la recepción de la cubierta 5, donde nos esperan los chicos de Shore Excursion de Celestyal Cruise para iniciar la excursión del día llamada “La esencia de Santorini”.

La primera parada del día volvía a ser Oia, de la cual podríamos disfrutar en un momento del día totalmente diferente al de ayer, y a consecuencia con muchísima menos gente, ya que por la mañana la mayoría de turistas se van a la playa.

La verdad que la diferencia de gente era bastante considerable, algo muy importante a tener en cuenta a la hora de realizar vuestra visita. Por la mañana se podía pasear por el pueblo tranquilamente y con mucha menos calor.

Hoy visitaríamos la zona de la izquierda del pueblo, aunque antes de iniciar la ruta volvimos a nuestros rincones favoritos de la tarde anterior.

Rincones de Oia

En la zona izquierda, encontramos que estaban la mayoría de hoteles, tiendas e iglesias del pueblo, aunque iglesias hay a patadas, creo que nunca hemos estado en un lugar con tantas iglesias por metro cuadrado, además nos explicaron que allí éstas eran privadas y que era normal que muchas familias tuviesen la suya propia.

La pena es que todas estaban cerradas y no pudimos acceder a ninguna para conocerlas por dentro. Pasamos mucho gusto paseando por allí esta mañana, y sin apenas darnos cuenta se nos hicieron las 12:30h, hora a la que habíamos quedado para continuar con la excursión del día.

Vista panorámica de la parte izquierda del pueblo

Aunque antes de irnos, hicimos una parada obligatoria para todos aquellos viajeros amantes del dulce, la mejor heladería artesanal de Oia, Lolita’s Gelato. La verdad que estaban deliciosos, yo me lo pedí de crema de cacahuete y kinder bueno (ahí bien para la dieta jejeje) y John de pistacho y crema de cacahuete, mmMmM ¡¡me tomaría uno ahora mismo!!

Ya estábamos de nuevo en el coche que nos llevaría a nuestra siguiente parada, algo que no habíamos hecho nunca ¡¡una cata de vinos!!

La mejor heladería de Oia, Lolita’s

Pero antes de llegar, nos paramos en la Playa de Kamari, una playa totalmente cubierta de arena volcánica, pero lo más impresionante de ella es, que si la visitas por la noche, podrás observar como la arena ¡¡brilla en la oscuridad!! Que pena que no lo pudimos ver, si la visitáis por la noche, no dudéis en enviarnos una foto 😛

Es una playa muy bien habilitada para pasar el día, ya que tiene hamacas, sombrillas, chiringuitos, restaurantes y diferentes deportes acuáticos. En la esquina derecha, es curioso ver la iglesia que hay frente al mar, todas tan blancas y relucientes.

Playa de Kamari

Llegamos a Venetsanos Winery sobre las 14h, hora perfecta para una buena cata jejeje Se trata de una de las bodegas más antiguas de la isla de Santorini, situada en un entorno privilegiado, con unas vistas increíbles, que no tardaron ni un segundo a recordarnos a la carretera de “la calobra” en la isla de Mallorca.

Al llegar, nos hicieron una visita guiada por la bodega explicándonos al detalle todo lo que allí veíamos.

Vistas panorámicas desde la bodega

Nos pasaron a una sala (también se puede hacer la cata en el exterior, pero hacía muchísimo aire y se estaba incómodo), donde un chico nos sirvió los diferentes tipos de vino (degustamos 6), a la vez que nos iba explicando las cualidades y los usos de cada uno, ¡¡había uno dulzón que nos encantó!!

Nos trajeron una tabla de alimentos típicos para acompañar, todo estaba demasiado rico. Para ser nuestra primera cata nos había dejado muy buen sabor de boca, nunca mejor dicho, y algún que otro mareillo jejejeje Podéis llegar a ella con bus público desde Firá.

Tabla de productos típicos para acompañar la cata

Eran las 15:30h cuando terminábamos la cata, y antes de volver a Firá nos paramos en la iglesia más antigua de Santorini, donde sus dueños, una pareja local de la isla, nos la enseñaron y no explicaron la historia de la misma. Fue muy interesante, y nos quitamos la espinita de conocer una de las iglesias de la isla por dentro.

Entorno a las 16:30h llegamos a Firá, donde nos dimos un paseo y probamos el auténtico yogur griego antes de despedirnos de la isla y volver al barco. Además, el sitio que escogimos para degustarlo tenía unas vistas impresionantes de la bahía.

Vistas desde la terraza donde probamos el auténtico yogur griego

A las 18h ya estábamos en el crucero, listos para darnos una ducha y ponernos nuestras mejores galas, ya que hoy teníamos el ¡¡cóctel del capitán!! Se trata de un acontecimiento que se hace un día en el crucero en el que puedes conocer al capitán del barco y hacerte una foto con él mientras los camareros sirven diferentes tipos de bebidas y canapés.

Cuando terminó, nos fuimos al bar que había en la parte trasera del barco a continuar con un buen cóctel, disfrutando de las vistas que teníamos desde allí de Firá. Un poco de relax después de estos dos días non stop nos venía de maravilla.

Vistas de Firá desde el crucero

Nos quedamos allí hasta que atardeció, todavía, en todos los días que llevábamos a bordo, no habíamos disfrutado de ningún atardecer en el mar, y fue tan bonito como todos los que habíamos vivido hasta ahora.

La experiencia del crucero, a la que tanto miedo le teníamos por ser todo un poco más “organizado” y disponer de menos tiempo, nos estaba sorprendiendo muy gratamente, y nos empezábamos a plantear cuál sería el siguiente 😛

Primer atardecer desde el barco

Este día subimos a cenar al restaurante Olymphus, el trato que recibimos por parte del personal volvió a ser inmejorable y la comida estaba muy rica. Además en mitad de la cena los camareros hicieron una especie de espectáculo en el que pasaban disfrazados y bailando al ritmo de la música jejeje

Se terminaba así un nuevo día a bordo de este increíble crucero, el barco zarpaba a las 24h rumbo a la isla de Creta, en la que esperábamos amanecer mañana. Mil millones de gracias por acompañarnos una vez más en esta aventura 🙂

Cena en el restaurante Olymphia del barco

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