Crucero por las Islas Griegas Día 3: Milos.

Amanecía un nuevo día a bordo, una aventura totalmente diferente nos estaba esperando. Todavía no habíamos llegado a puerto, nuestro crucero avanzaba a ritmo tranquilo surcando el Mar Egeo. Abro los ojos, miro a John, que todavía estaba bajo los efectos de morfeo y sonrío al ver que esto que estamos viviendo es real, que somos afortunados. En apenas unas horas llegaremos a la isla de Milos ¿Queréis conocer más de este fantástico lugar?

A las 8h ya estábamos en pie, el sol entraba por la ventana de nuestro camarote dándonos la bienvenida a un nuevo día ¡¡como molaba despertarse con esas vistas!! Subimos al Aura Buffet a desayunar, como empezaba a ser costumbre cada mañana.

Para el desayuno siempre nos asignaban la misma mesa con los mismos camareros, durante todo el tiempo nos ofrecían café, té, zumo natural, pan tostado… la atención constantemente era de diez. Por las mañanas el barco también organizaba diferentes actividades: caminata alrededor de la cubierta exterior, ejercicios de estiramiento, actividades para los niños… 

Nuestro camarote

A las 09:30h habíamos quedado en la cubierta 5 para ir a conocer el puente de mando del crucero ¡¡Que emoción!! ya que es algo extraño que te dejen acceder, pero gracias a Discover Greece y Celestyal Cruises pudimos vivirlo.

La verdad que cuando entramos allí, era en plan: que chulo, que pasada, vaya vistas! pero no entendíamos nada de toda la maquinaria que teníamos delante. Así que un señor muy majo nos fue explicando durante una horita en qué consistía todo aquello. Todavía no nos habíamos parado a pensar, en los días que llevábamos a bordo, que este rinconcito del crucero es lo que hace posible nuestro viaje por las islas 🙂

Puente de mando del crucero

Como veis en las fotos, el puente de mando es el lugar desde el cual se dirige el crucero y desde el cual el oficial al cargo puede comunicar sus órdenes a los diferentes puntos del buque. Nos explicaron que en sus orígenes, el Crystal Cruise era un ferry que conectaba las diferentes islas, y no fue hasta un par de años después cuando lo reformaron y agrandaron al completo para convertirlo en crucero.

Es una experiencia que recomendamos a todo el mundo siempre y cuando sea posible, a nosotros nos gustó mucho, mirar John que bien se mimetizó con el entrono enseguida jejeje

Mi capitán en el puente de mandos

Al terminar la visita, aprovechamos para subir a la zona de hamacas a tomar un rato el sol y obtener una vista panorámica de la llegada a la isla de Milos. Sobre las 13:30h teníamos la hora prevista de llegada al puerto, así que además de tomar el sol aprovechamos para ir un rato al gimnasio a cultivar el cuerpo serrano 😛

Comimos algo rápido en el Leda Buffet sobre las 13h, y nos fuimos a preparar las cosas para pasar todo lo que quedaba de día en esta maravillosa isla. Desembarcamos sobre las 14h y nos vinieron a buscar en una furgoneta los chicos de “Shore excursion” (servicio de excursiones del barco) para realizar “el crucero por la Milos nostálgica”.

Empieza nuestra aventura en Milos

Milos es una isla griega volcánica situada en el Mar Egeo, al norte del Mar de Creta. La isla es famosa por haber albergado la estatua de afrodita (la venus de Milo, ahora en el museo del Louvre) y por haber sido guarida de piratas durante muchos años. Tiene 126km cuadrados, y su capital es Plaka.

Antes de conocerla nos decían que es una de las joyas de las cícladas, por eso se mantenía en secreto, ahora que hemos estado allí, podemos deciros que ese rumor es totalmente cierto. La isla dispone de aeropuerto, aunque solo está operativo en temporada de verano, con vuelos directos desde Atenas. También se puede llegar en ferry (6h) desde el puerto de El Pireo, también en Atenas u otros puertos de las islas vecinas (os dejamos toda la información de los ferrys para llegar a Milos aquí).

La furgoneta que nos vino a recoger nos llevó hasta el mini puerto de Kipos, donde nos esperaba un barco privado para iniciar la ruta hasta la mágica zona de Kleftiko. Ya habíamos empezado a alucinar con el color del agua, y eso que somos isleños, pero aún no sabíamos lo que nos esperaba en unos minutos.

A los 30 minutos de trayecto, empezamos a divisar unos marcados acantilados blancos, el agua se volvía más turquesa si era posible y la guía nos anunciaba que estábamos llegando a la maravillosa guarida de piratas: Kleftiko. 

Kleftikó

Este lugar debería estar en la lista de deseos de todo viajero, ya que nunca habíamos visto nada igual, es alucinante, esas rocas de un blanco calizo sobre el agua turquesa no dejan a nadie en balde.

 Había llegado el momento de lanzarnos al agua y nadar entre cuevas, era un pecado mortal estar allí y no pegarse un chapuzón, así que con un salto de bomba muy técnico nos dispusimos a disfrutar durante un buen rato de ese paraíso griego.

Aprovechamos para merendar, ya que nos habían traído bocadillos y bebidas, y a continuación pusimos rumbo a la playa de Gerondas. A esta playa tan solo se puede acceder en barco o lancha, por eso estaba en absoluta soledad cuando nosotros llegamos ¡¡eso si que era suerte!! ¿Quien decía que las islas griegas estaban masificadas? jajaja

Llegamos a la orilla nadando, el mar estaba calmadísimo, estuvimos un ratito disfrutando de esa soledad y volvimos al barco para continuar con la ruta.

Playa de Gerondas

El barco nos llevó hasta el pueblo pesquero de Pollonia, uno de los que tiene más encanto de la isla, además estaba muy animado y nos daba la sensación de ser el típico pueblo griego familiar.

Hoy tocaba cenar temprano, eran las 18:30h y ya estábamos sentados en el Restaurante Gialos frente al mar, preparados para degustar sus platos típicos, en especial los pescados del día. Así que no pudimos desperdiciar la oportunidad de comernos un buen plato de sardinas.

Las vistas de nuestra cena en Pollonia

Pensábamos que la excursión del día ya había terminado, pero no ¡¡en este crucero se aprovecha el tiempo al máximo!! como a nosotros nos gusta. Así que vuelta a la furgoneta que nos vino a recoger, pusimos rumbo a un lugar espectacular a contemplar el atardecer.

Aunque primero paramos a hacer una visita a la playa de Papafragkas, una calita de piedra de difícil acceso pero que es espectacular. Nos hubiese encantado conocerla de día, ya que el agua entra por una especie de cueva natural y con la luz directa del sol debe ser impresionante.

Vuelta a la furgoneta, diez minutos después llegamos a la increíble playa de Sarakiniko, no nos podíamos ni imaginar en un principio que esta isla tuviera tanto que ofrecer, ya le he dicho a John que quiero volver a esta isla pronto porque me ha robado el corazón.

Esculpida naturalmente por las erupciones volcánicas, parece que en cuestión de segundos te has trasladado a un paisaje totalmente lunar (es fácil llegar en tu propio vehículo).

Aquí tuvimos la suerte de poder contemplar otro atardecer espectacular, normal que sea la playa más conocida de Milos, pero como consejo explorador, no os quedéis solo en la playa, sino continuar caminando por la zona, ya que tiene rincones preciosos dignos de descubrir.

Nos quedamos allí hasta que el sol terminó de desaparecer en el horizonte, vaya pasada… de una manera u otra este momento del día siempre me pone los pelos de punta y me hace sentir más viva que nunca.

Atardecer en Sarakiniko

La última parada del día fue en la capital de Milos, Plaka. Ya era de noche, las terrazas estaban llenas de gente cenando o tomando una copa, parejas de enamorados paseando o niños riendo a carcajadas escurriéndose por las callejuelas.

Las buganvilleas colgaban de las paredes, las tiendas invitaban a entrar y las heladerías desprendían un olor especial. Solo recordarlo ya me teletransporto a ese momento. Antes de irnos, entramos a una tienda muy peculiar, la regentaba un local de la isla y se encargaba de coleccionar arena de todos los países y ciudades del mundo.

La tenía expuesta y etiquetada, era su pasión, su mayor hobbie y nos quedamos embobados escuchando como nos explicaba su historia con tanta pasión, ya que había viajado por prácticamente todo el mundo solo para recoger arena ¡¡nosotros encontramos la de nuestra isla!! Antes de irnos, nos regaló una bolsita de arena volcánica de santorini 😛

Las calles de Plaka

Llegamos al barco de vuelta sobre las 22h, esto si que era exprimir el día al máximo. Nos duchamos y subimos a la zona de la piscina a tomarnos un vaso de leche con cereales jajaja ¿dónde quedaron los cóctels jovenzuelos? Pero es que teníamos hambre y con el hambre no jugamos 😛

Tras estar un rato allí arriba a la fresca, nos fuimos a dormir, mañana amaneceríamos en Santorini para pasar los próximos dos días y estábamos emocionadísimos.

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